
Lima sigue siendo "la vieja Lima virreynal" que tanto añoran los conservadores y reaccionarios de siempre. Si miramos el mapa electoral que se está configurando para el 05 de junio, lo primero que salta a la vista es que la voluntad de Lima podría imponerse a la voluntad de todas las provincias del país: Lima contra el Perú. Pero, ¿que es el Perú?, ¿existe el Perú como nación? ¿que es los que nos identifica como peruanos?
Uno de los hábitos de pensamiento predominante en la idea de "nación peruana" es precisamente la justificación del centralismo y la modernización (estado/mercado), que conlleva entre otros aspectos, la necesidad del autoritarismo de la gestión pública (gobernabilidad) y la jerarquización (exclusión) en el usufructúo de los recursos que el territorio posee, así como la imposición tecnocrática frente al conocimiento popular, tradicional o secular. Esa matriz de pensamiento es la que sustenta políticas como las de "El perro del hortelano" que claramente distingue a los ciudadanos equiparándolos con "amo", "hortelano" y "perros" (inversionistas, estado y ciudadanos de segunda categoría), que es el mejor y mas cercano ejemplo de como un "estado nacional" gestionado por gobernantes elegidos por mayoría limeña, imponen su visión de modernización del país. Es el mismo concepto que subyace en la idea que benevolamente sueña con hacer de este país de "indios y mestizos" una "Suiza democrática" o aquellas otras que hablan de "llevar la civilización a las poblaciones atrasadas", y mas recientemente a la de "lucha contra la pobreza".
Los estudiosos de la realidad peruana se han preguntado siempre por lo que le hace falta al Perú para ser nación y constituir un estado realmente nacional. Ellos asumen el paradigma europeo, constatando que las sociedades europeas si son naciones, si son estados nacionales, si son repúblicas de ciudadanos; pero no han mirado desde sus orígenes, el proceso que los ha llevado hasta allí. Desconocen u olvidan que la modernidad europea es un proceso que nació a partir de la colonización de Anérica, que configuró un nuevo patrón de poder y dominación basado en la racialización de las diferencias sociales, el cual subsiste hasta hoy a pesar de la independencia política de las naciones entonces colonizadas.
La tesis sobre la "colonialidad del poder" cambia la perspectiva de análisis al señalar que el problema radica en la pregunta misma, ya que esta es formulada desde la misma mirada de los dominadores, convirtiéndose en un callejón sin salida para los problemas que se propone resolver. La globalización, afirma Aníbal Quijano, es la culminación de un proceso que comenzó con la colonización de América y la constitución del capitalismo-colonial-moderno como un nuevo patrón de poder mundial, apoyado sobre la clasificación de la población sobre la idea de raza, impuesta por la dominación colonial y la racionalidad eurocentrista (si antes, la tierra era el centro del universo, ahora, Europa es el centro del mundo).
En su propuesta, Quijano señala el "trágico desencuentro entre nuestra experiencia y nuestra perspectiva de conocimiento", que nos impide reconocer las limitaciones y riesgos de los procesos de modernización en curso, por su caracter colonial que vienen de la forma en que nuestros paises están articulados al patrón mundial de poder: "Toda nación es hija del poder, aunque se exprese en sus habitantes como una identidad" (Anibal Quijano: Estado-Nacion, ciudadanía y democracia: Cuestiones abiertas"). Modernidad y colonialidad son anverso y reverso de un mismo proceso. El desconocimiento u olvido del proceso histórico que llevó a Europa a constituirse en el centro y eje de la historia universal es lo que produce ese conocimiento distorsionado e incompleto de nuestra realidad. Por esa misma razón es que Quijano propone que ya es tiempo de "Dejar de querer ser lo que no somos".
Desde esta perspectiva entonces, se hace necesario preguntarnos si acaso el modelo idealizado (estado-nación) y el camino propuesto (modernización) no corresponden a nuestra experiencia social y solo nos pueden conducir a una reconfiguración y perpetuación de la dominación y desigualdad (exclusión) social.
La trascendencia de esta propuesta radica en lo siguiente: El mundo entero y en especial, Europa y Estados Unidos, nos muestran hoy un escenario marcado por múltiples crisis (financiera, laboral, ambiental, energética, alimentaria, de valores, etc.) en el que a pesar de todo el avance científico tecnológico, la inseguridad e incertidumbre van ganando terreno imponiéndose desde el poder, métodos y prácticas antidemocráticas, regresivas y oscurantistas que amenazan con liquidar todo el progreso social (estado de bienestar y libertades democráticas) alcanzado hasta el presente. Todo ello se resume en un agotamiento del paradigma occidental de civilización. Frente a esa situación, la reconstitución de nuestra América es un camino inevitable; y dentro de ello, la reconstitución del mundo andino, a partir de la recuperación de su memoria histórica, re-generando nuestra identidad y ocupando el lugar que nos corresponde en la historia de la producción cultural de la humanidad.
Refiriéndose al visión pesimista de nuestra realidad y al paradigma occidental como modelo, dice Quijano: "Aquí la tragedia es que todos hemos sido conducidos, sabiéndolo o no, queriéndolo o no, a ver y aceptar aquella imagen como nuestra y como perteneciente a nosotros solamente. De esa manera, seguimos siendo lo que no somos. Y como resultado no podemos identificar nunca nuestros verdaderos problemas, mucho menos resolverlos, a no ser de una manera parcial y distorsionada." Afirmando que "En ese sentido, la pretensión eurocéntrica de ser la exclusiva productora y protagonista de la modernidad, y de que toda modernización de poblaciones no-europeas es, por lo tanto, una europeización, es una pretensión etnocentrista y a la postre, provinciana."
Desde esta perspectiva entonces, se nos invita a reconocer nuestra realidad "con nuestros propios ojos", mirándonos en lo que realmente somos, en lo que aquí hubo y puede volver a ser, si lo recuperamos, validamos y actualizamos. Recuperar el tiempo perdido mirando hacia el futuro que le pertenece a las generaciones jóvenes, hoy desorientadas por el afán de lucro, ganancia y consumo, impuesto por un modelo de vida individualista y predatorio que ya no tiene futuro. No es pues una "Utopía arcaica" sino mas bien, una "Modernidad alternativa" nacida desde nuestras raices.
Visto así, no tendrían sentido preguntas como las de "¿En que momento se jodió el Perú?" porque la respuesta sería clara e inequívoca: El Perú se jodió al momento de ser concebido porque fue fruto de un acto violento, porque no todos sus habitantes tuvieron derechos ciudadanos sino hasta la constitución de 1979 (voto de los analfabetos). Del mismo modo, quedarían sin piso las pretensiones excluyentes de quienes pretenden profundizar las diferencias ("Incas si, indios no"), porque la historia del mundo andino es mas antigua y extensa que el breve período del Tahuantisuyo, y se compone de una multitud diversa de pueblos y nacionalidades, que han perseverado siempre en su autonomía e identidad frente a todos los centralismos homogeneizadores.
RECUPERAR NUESTRA MEMORIA HISTORICA: ESA ES NUESTRA GRAN TAREA
Lima, 08 de mayo del 2011
Calixto Garmendia





