miércoles, 22 de febrero de 2012

LA MEMORIA HISTORICA COMO HERRAMIENTA DE TRANSFORMACION



LA MEMORIA HISTORICA COMO HERRAMIENTA DE TRANSFORMACIÓN

La pregunta de “zavalita”, el personaje que MVLL hizo famoso en su novela “Conversación en la catedral”, que pretende indagar sobre los males del país, es el típico ejemplo de como no hay una sino muchas historias, y su memoria depende de la subjetividad (orden simbólico) dentro de la que se inscribe.

Una respuesta contundente fue: "El Perú se jodió al momento de nacer, porque fue producto de una violación". Pero hay muchas otras, que traslucen una posición de clase y una visión interesada acerca del futuro, ya que evidencian una nostalgia por el pasado señorial-colonial, en el que cada peruano ocupaba el lugar que su jerarquía social le asignaba. En resumen, hay quienes añoran el viejo régimen de las haciendas: “Calla, reza y trabaja” que permitía “paz social, orden y progreso”.

Durante la pasada campaña electoral, un vocero de "El gran cambio" propuso, con desmedido optimismo, cambiar la pregunta de "zavalita" por esta otra: "¿en que momento se recuperó el Perú?" respondiéndose a si mismo que fue a partir de la constitución de 1993, para de inmediato advertirnos del riesgo de reincidir en el estatismo populista, que calificó como el causante del desastre de los años ochenta. Con este comentario quiero plantear como la manipulación de la memoria sirve para apuntalar un sistema de dominación a través del miedo. Ya Orwell nos lo había contado en su novela 1984 cuando, el ministerio de la verdad a través de su policía del pensamiento afirmaba: "Quien controla el pasado controla el futuro. Quien controla el presente controla el pasado".

Una señal de los nuevos tiempos lo da otra propuesta que se pregunta: "En que momento se concesionó el Perú?", recordándonos que casi el 60% del territorio nacional está concesionado; que un 20% de nuestro territorio está concesionado específicamente a la minería.

Cada vez que como sociedad, tropezamos con un problema recurrente, escuchamos decir: “El pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla”. Sin embargo, la historia depende del "sujeto portador de la memoria". Para precisar el concepto de “memoria histórica” es necesario enunciarlo desde una posición y en una perspectiva específica: “Los pueblos que no conocen su historia están condenados a desintegrarse como colectividad porque carecen de las herramientas para comprender los problemas que tienen su origen en el pasado de su presente, que al mismo tiempo le impiden desplegar su imaginación para diseñar su propia visión de futuro".

Para tener certeza de cuál es esa “memoria histórica” que necesitamos recuperar, tenemos que reconocer primero, que el presente actual tiene ya 480 años. Que el pasado de este presente, se remonta al momento de la conquista y evangelización (o Extirpación de idolatrías, que fue su verdadero nombre). Ese es el punto de bifurcación que necesitamos reconocer y recuperar su memoria, para volver a partir, ahora sí, hacia nuestro propio destino.

Desde esta posición, y en una nueva perspectiva, nos proponemos dar la batalla por el orden simbólico. Necesitamos continuar la pelea que dimos por sacar el monumento a Francisco Pizarro del lugar central que ocupaba en la plaza vecina a la casa de gobierno y al palacio municipal. La nueva batalla será por erradicar la cruz del San Cristóbal, Apu de los antiguos limeños que vieron mancillada su cumbre por el ejército conquistador que plantó sobre ella, una cruz, como símbolo de su victoria sobre el ejército de Manco Inca, permitiéndoles consolidar su dominio sobre este territorio. Esa cruz, simboliza también nuestra derrota.

La “Extirpación de idolatrías” llamado después “evangelización”, fue un proceso de “terrorismo religioso” en el que los antiguos “cristianos matamoros” se convirtieron en “mataindios” no por ganar almas para su dios, sino para apoderarse de tierras, riquezas y servicios gratuitos, que, con el argumento de su superioridad militar, impusieron una pretendida superioridad cultural para justificar su dominio sobre la población y el territorio conquistado. Un solo dato puede darnos una idea del nivel de genocidio alcanzado por el terrorismo evangelizador: Según los historiadores, la población del Tawantinsuyo al momento de la conquista se estimaba en doce millones de habitantes. Trescientos años después, según el primer censo de la república, la población indígena apenas llegaba a un millón y medio de habitantes. Es la memoria del origen de ese proceso que necesitamos recuperar y difundir, puesto que allí, podremos encontrar las raíces del racismo y la exclusión vigentes hasta hoy.

"NI CALCO NI COPIA SINO, CREACIÓN HEROICA"

Lima, 22 de febrero del 2012

Calixto Garmendia

domingo, 12 de febrero de 2012

LA GRAN TRANSFORMACION COMO PARTO DE LOS MONTES



LA GRAN TRANSFORMACION COMO PARTO DE LOS MONTES
La expectativa y apoyo concitado por la “Gran marcha nacional por el agua” abre un nuevo capítulo en la historia del movimiento popular. Va mas allá de los reclamos que una parte de la izquierda le viene haciendo al presidente Ollanta Humala, para que retorne a la propuesta original de “La gran transformación”. Mirando de manera integral la demanda de los pueblos que resisten la voracidad de las inversiones mineras que afectan directamente sus modos de vida, tenemos que reconocer que no es solo el conflicto por el proyecto Conga. Son todos los conflictos generados por las inversiones extractivistas y de infraestructura que atentan contra la existencia social de las comunidades campesinas y nativas, con el argumento de “llevar progreso, modernidad y recursos financieros para sacarlos de la pobreza”. Si miramos bien, veremos que, al igual que en nuestro país, en todos los países de nuestro continente los conflictos se repiten por los mismos motivos: Ecuador, Bolivia, Chile, Argentina, Brasil, Colombia, Venezuela, Panamá. Este evangelio de “modernidad y progreso” es justamente, el nudo de todos los conflictos. ¿A qué progreso y modernidad se refieren los inversionistas y el estado que los promueve?

Llevamos 190 años de “República independiente”: ¿Dónde están los derechos ciudadanos de los pobladores que hoy, resisten con sus luchas la “cruzada de inversiones” que siguiendo el mismo estilo de los viejos evangelizadores “extirpadores de idolatrías”, quieren traernos su “modernidad y progreso” a cambio de las riquezas de nuestro territorio? Pareciera que, los inversionistas que controlan el estado celebrerían con gusto los 490 años de conquista, que comenzó precisamente en Cajamarca.

La región andino amazónica es un territorio estratégico codiciado para la economía y la geopolítica global, por su potencial como proveedora de recursos que se vuelven mercancías para los centros manufactureros más dinámicos, ubicados fuera de nuestro continente. De allí que el capital internacional imperialista requiere de inversiones en infraestructura para reducir costos y tiempos de transporte, teniendo al Brasil como el principal inductor de este proceso de reestructuración, modernización y expansión del actual modelo capitalista de desarrollo.

Es aquí donde se hace pertinente la pregunta acerca de la propuesta de “La gran transformación” concebida como “expansión y modernización” del capitalismo en el Perú. En esta visión, las inversiones extractivistas se convierten –a través de los acuerdos tributarios-- en fuente de ingresos para el estado, permitiéndole financiar programas sociales de corte populista para someter y controlar a los "excluidos", dándole estabilidad social al sistema y consolidar la actividad exportadora al tiempo que continúa creciendo el deterioro ambiental por el impacto que dichas inversiones tienen sobre la naturaleza. Con una mirada así, la propuesta desarrollista de “La gran transformación” no llegaría a ser más que un parto de los montes.

Necesitamos mirar en otra dirección. Desde la perspectiva de los pueblos que hoy, resisten y luchan contra las inversiones extractivistas y de infraestructura, porque en sus resistencias y luchas, esbozan una alternativa de vida, no solo para ellos sino para toda la humanidad: ¿Qué nos ha dejado la minería en los últimos cien años? ¿a cuánto asciende el valor de remediación del pasivo ambiental minero de esos últimos cien años? Necesitamos preservar la naturaleza, las fuentes de agua, los modos de vida en que fundan su existencia social las comunidades nativas y campesinas. Las comunidades urbanas necesitan plantearse la reorganización de sus modos de vida ante la inminencia de la escasez de agua, alimentos y energía. No queremos un “capitalismo inclusivo”, nacional, democrático, o como quieran llamarlo, porque el resultado final va a ser siempre el mismo que ya conocemos: Desaigualda, exclusión y pobreza. Aspiramos a un nuevo ordenamiento social que puede tener como referencia, el debate sobre el Buen Vivir en los países andinos.

Alberto Acosta, quien como presidente de la Asamblea Constituyente ecuatoriana fue uno de los más activos promotores de la idea, lo entiende como una “oportunidad” y una “opción a construir”. A su juicio, el Buen Vivir no puede ser reducido al “bienestar occidental”, y requiere apoyarse en la cosmovisión de los pueblos indígenas, donde lo que podría llamarse como mejoramiento social es “una categoría en permanente construcción y reproducción”. Los bienes materiales no son los únicos determinantes, sino que hay “otros valores en juego: el conocimiento, el reconocimiento social y cultural, los códigos de conductas éticas e incluso espirituales en la relación con la sociedad y la Naturaleza, los valores humanos, la visión del futuro, entre otros”.

El intelectual aymara David Choquehuanca, actual ministro de relaciones exteriores de Bolivia, sostiene que el Vivir Bien es “recuperar la vivencia de nuestros pueblos, recuperar la Cultura de la Vida y recuperar nuestra vida en completa armonía y respeto mutuo con la madre naturaleza, con la Pachamama…”

El Buen Vivir implica un cuestionamiento sustancial a las ideas contemporáneas de desarrollo, y en especial a su unidad simbiótica con la idea de crecimiento económico y su incapacidad para resolver los problemas de la pobreza, con sus prácticas que terminan en graves impactos sociales y ambientales.

La propuesta de “El Buen Vivir” viene a ser un viento fresco que nos trae la posibilidad de encontrar otras salidas distintas y opuestas a la lógica de acumulación del capital, a quienes no queremos someternos a la idea de que el “capitalismo democrático liberal” es el “menos malo” de todos los sistemas conocidos. El filósofo comunista, Slavoj Zizek, señala que: “La lógica de acumulación capitalista, en su naturaleza actual, tiene cuatro antagonismos que limitan su reproducción indefinida: La creciente amenaza de una catástrofe ecológica; la inadecuación de la noción de “propiedad privada” a la “propiedad intelectual”; las implicaciones socio-éticas de los nuevos desarrollos tecnocientíficos (especialmente en el campo de la biogenética); y por último, pero no por ello menos importante, las nuevas formas de apartheid, los nuevos Muros, los barrios marginales”. Estos antagonismos ponen en primer plano la violencia sistemática con que el capital intenta privatizar el territorio de “lo común”, que es “la sustancia compartida de nuestro ser social”, para convertirlo en mercancía:
• Lo común de la cultura, el conocimiento, el lenguaje, la educación, la recreación, etc.
• Lo común de la naturaleza externa amenazada por la contaminación y la destrucción.
• Lo común de la naturaleza interna (herencia biogenética de la humanidad) amenazada por la nueva tecnología biogenética y su proyecto de “Hombre nuevo” (Cyborg).
La defensa de “lo común” de la humanidad es lo que pone en agenda el renacimiento de la idea comunista, entendida esta, no como una idea eterna o “fin de la historia” sino más bien, como un movimiento de resistencia a la expropiación/privatización de “lo común”. Recientemente, un historiador –Eric Hobsbawn--, se preguntaba: “El socialismo fracasó y el capitalismo está en bancarrota. ¿Qué viene ahora?”. Frente a la crisis del “capitalismo liberal democrático” y el poder ascendente del modelo asiático de “capitalismo inclusivo autoritario”, la respuesta la están dando los movimientos indígenas y los indignados de todo el mundo.

La “Gran marcha por el agua” nos enseña entonces, la necesidad de volver a empezar desde el principio, una y otra vez, sumando fuerzas que trasciendan lo inmediato y contingente. En esta perspectiva, la de El Buen Vivir, llamamos a desplegar una campaña por la “Recuperación de la memoria histórica” que nos permita acometer con éxito la batalla por el orden simbólico, descolonizando nuestra subjetividad hoy encadenada al “mito del desarrollo” dentro del cual, subyacen viejas formas de exclusión, dominación y explotación. ¿Por qué es necesario recuperar la memoria histórica? Porque no será posible construir ningún futuro sino tenemos conciencia del proceso que nos trajo hasta la colonialidad presente. Porque el enemigo que enfrentamos fundó su dominación en el terrorismo evangelizador de la “Extirpación de idolatrías”, para internalizar en nuestra conciencia la idea de su superioridad cultural. Tenemos que revertir ese proceso pues, como lo señalaba Orwell, “Quien controla el pasado controla el futuro. Quien controla el presente, controla el pasado”: 490 años después, seguimos dispuestos a reivindicar nuestra historia, vinculando hoy, lo cotidiano con lo estratégico a partir del reconocimiento del legado cultural de los pueblos andinos prehispánicos, que supieron armonizar la relación del hombre con la naturaleza, orientando nuestra acción política a defender y/o reorganizar nuestras condiciones de existencia.

Lima, 12 de febrero del 2012

Calixto Garmendia

Los mendigos pelean por Madrid
Tácitos escuadrones que disparan,
con cadencia mortal, su mansedumbre,
desde un umbral, desde sí mismos, ¡ay! desde sí mismos.
Potenciales guerreros
sin calcetines al calzar el trueno,
satánicos, numéricos,
arrastrando sus títulos de fuerza,
migaja al cinto,
fusil doble calibre: sangre y sangre.
¡El poeta saluda al sufrimiento armado!
César Vallejo

domingo, 15 de enero de 2012

Perú: Pequeños riachuelos hacen el gran río de vida


Perú: Pequeños riachuelos hacen el gran río de vida



Por Marco Arana Zegarra*
15 de enero, 2012.- Desde la mañana del viernes 09 de noviembre en que, junto al pueblo movilizado de Cajamarca convocamos a la realización de la Gran Marcha Nacional del Agua, muchas organizaciones sociales, frentes defensa, colectivos ciudadanos, estudiantes universitarios, artistas, gremios y partidos democráticos y progresistas, a la manera de pequeños riachuelos, se han ido sumando y adhiriendo a la Marcha para defender el derecho al agua.
A lo largo y ancho del país se ha iniciado la elaboración y difusión de afiches, cantos, dibujos; se organizan reuniones; vigilias y jornadas de oración en iglesias evangélicas y católicas; se escriben artículos; se hacen murales; movilizaciones; eventos culturales; circulan cientos de comunicaciones electrónicas que cada vez logran más adhesiones; se realizan interesantes comunicaciones y aportes a través de las redes sociales; se difunden online fotografías artísticas y testimoniales y creativos videoclips que ilustran sobre la lucha de los pueblos andinos por el agua.
Todas son iniciativas ciudadanas que están brotando en pleno respaldo a la noble lucha del pueblo de Cajamarca que se defiende de la agresión ecocida del Minas Conga afirmando que el agua es un derecho humano irrenunciable.
Recientemente en Lima, hemos tenido una reunión de más de 70 delegados de diversas regiones, gremios, y colectivos ciudadanos del país. El espíritu fue de fraternidad, de solidaridad, de compromiso con la defensa del derecho al agua en el contexto del cambio climático que vuelve más vulnerables a los más pobres.
Los acuerdos que se tomaron estuvieron marcados por la generosidad de quienes se juntan para respaldar la causa del movimiento social que reclama su derecho a ser consultado, a que se le respete y escuche en las decisiones sobre su modelo de desarrollo, su participación socialmente justa en el crecimiento económico, la prohibición de la minería en cabeceras de cuencas y de la minería de cianuro y mercurio que está causando tantos daños a la tierra y el agua y, además, tanto sufrimiento a quienes las defienden puesto que están siendo difamados, perseguidos, denunciados, reprimidos, encarcelados, heridos y en algunos casos hasta asesinados como ha ocurrido en Piura, Cajamarca y el Valle de Tambo.
La Marcha del Agua partirá de las lagunas de Cajamarca el día 1ro. de febrero y llegará al Lima el jueves 09 de febrero y el día sábado 11 culminará en Lima con la instalación del Foro Nacional de Justicia Hídrica, en el cual se debatirá pública y programáticamente la problemática del agua y las propuestas de leyes y políticas que se impulsarán en adelante.
Desde los sectores excluyentes, racistas y corruptos del país van a hacer todo lo posible para desacreditar el carácter de la Marcha del Agua buscando generar confusión y zozobra para que la Gran Lima siga en su somnolencia y no se solidarice con los pueblos que marchan.
No dejemos que los fabricantes del temor y el miedo paralicen la solidaridad en Lima! La Marcha tiene un carácter plenamente pacífico, amplio, democrático y hasta festivo.
Ninguna de las organizaciones y ciudadanos que la estamos convocando viene con suspicacias o intereses ocultos, sino que viene con su esperanza de cambio, viene a aportar y trabajar, convocando a cada vez más ciudadanos y ciudadanas, promoviendo, tipo minka, que los múltiples saberes y capacidades de los pueblos de la amazonía, sierra y costa se encuentren y den la mano para construir una conciencia y una actitud política nuevas: en las que la defensa de la dignidad humana, el respeto de los derechos ambientales y de todos los seres vivos que somos acogidos por la Pachamama nos sintamos comprometidos activa e irrenunciablemente, sabiendo que ya no podemos permitirnos, en el Perú, el lujo de no vivir defendiendo el agua y la tierra y de espaldas a su acaparamiento, destrucción o contaminación como ha venido ocurriendo.
Los que participaremos en la Marcha seremos vigilantes para que ésta no sea infiltrada por quienes promueven la injustica, el abuso, la corrupción, sea desde la empresas, grupos políticos violentistas, o aún desde una ciudadanía legítimamente indignada que por la grave situación a la que ha sido llevada se ha cansado de esperar, es a estos últimos a los que los caminantes queremos devolverles la esperanza.
Sabemos bien que una expresión ciudadana de defensa de la vida, como la Marcha del Agua, no puede, en modo alguno, justificar el uso de la violencia por lo que desde ya rechazamos que en algunos de los grandes medios de comunicación de la capital se difundan falsas interpretaciones y calumnias que tienen objetivos políticos bien planificados: deslegitimar, desacreditar, para seguir permitiendo que continúen los abusos contra los pueblos más pobres y la destrucción de la Madre Tierra y el agua.
Frente a los que denigran a los pueblos que defienden el derecho al agua afirmamos que los organizadores y convocadores de la Marcha tenemos valores democráticos compartidos con inmensa mayoría de peruanos y peruanas: la defensa irrestricta de los derechos humanos, los derechos territoriales de los pueblos indígenas y las comunidades campesinas, la necesidad de descentralizar y fortalecer el poder de los municipios, la necesidad de una conciencia ecologista más amplia, la lucha contra la discriminación, el racismo y toda forma de exclusión social, el respeto de la diversidad cultural, artística, sexual, étnica; la lucha contra la corrupción, el respeto por la libertad de culto en un estado laico, valores todos ellos que están contribuyendo a enriquecer y profundizar la democracia.
Dado que necesitamos coordinar acciones, fomentar el surgimiento de más voluntades que, junto a la creatividad y espontaneidad que se ha ido sumando, para que la Marcha pueda tener éxito, los convocamos para tomar contacto, difundir, apoyar de múltiples formas, participar activamente con sus organizaciones y familiares y amigos para que puedan sumarse a esta iniciativa ciudadana en solidaridad con la lucha del pueblo de Cajamarca. Como hay mucha tarea prevista, entonces que sea también mucha la generosidad, la disponibilidad, la confianza, la amistad comprometidas en la respuesta.
Nuestra marcha no es una de sacrificio, es más bien una de alegría, de esperanzas plenas, junto a todos aquellos que saben que solo poniéndonos a andar en compañía haremos el camino para un país mejor de los que vendrán después. Por ello, inscribimos la Marcha en el espíritu de la construcción de un nuevo país, desafiando el pesimismo de quienes creen que todo está perdido.
Los caminantes de la Marcha sabemos que lo queda por ganar es mucho más y no podrá ser frenado por la codicia, el egoísmo, la indiferencia y menos por quienes tradicionalmente han detentado el poder y que desde la economía y la política y continúan hoy manipulando los grandes medios de comunicación solo para defender los intereses de pequeños grupos de poder.
Un país más justo, fraterno y solidario se ha puesto en marcha, la defensa del agua y la Pachamama los convoca, los inspira, los une. Bienvenidos a la GRAN MARCHA NACIONAL DEL AGUA, sean cada uno y una de Uds. parte de los pequeños manantiales y riachuelos que alimenten el gran río que nos da la vida y nos devuelve la esperanza.

Marco Arana Zegarra
Coordinador Nacional de la Marcha

domingo, 18 de diciembre de 2011

EXTRACTIVISMO Y ALTERNATIVAS DE/AL DESARROLLO



EXTRACTIVISMO Y ALTERNATIVAS DE/AL DESARROLLO


Nuestra cultura agrícola
El Tawantinsuyo no fue más que la última etapa de una larga, milenaria y fructífera historia de cultura agrícola. Fuimos uno de los 8 centros mundiales de domesticación de plantas silvestres en plantas útiles, fundamentalmente alimenticias. Esto no fue casual, ni porque nuestros antepasados hayan sido más inteligentes que otros.
De las 104 zonas de vida del planeta, en nuestro territorio tenemos 84, solo nos faltan las zonas polares.
Compartimos la selva tropical más grande del mundo. Nuestro territorio está atravesado por la Cordillera Andina, la que para mayor fortuna nuestra está en dirección norte-sur y no este-oeste, lo que hace que el clima a 1,500 metros de altura cerca al ecuador sea más cálido que a la misma altura en el sur.
En la parte oriental de la cordillera llueve mucho, mientras la parte occidental es árida.
La costa árida contribuye con más microclimas.
Nuestro océano está en el trópico, sin embargo hay una corriente fría que viene de la región polar, lo que además de producir el movimiento horizontal del agua provoca un movimiento vertical, pues el agua caliente de abajo tiende a subir. Esto provoca gran circulación del fitoplankton y zooplankton (plantas y animales microscópicos) que alimentan a una nutrida variedad de peces.
Nuestros antepasados descubrieron y utilizaron el mejor fertilizante del mundo: el guano (del quechua wano) de isla, excremento de aves marinas acumulado en las islas.
Viviendo en esta geografía privilegiada no tenía nada de extraño que nuestras culturas fueran fundamentalmente agrícolas y también pescadoras.
Domesticaron 182 especies vegetales, entre ellas 3,000 variedades de papa.
La tierra no tenía dueños, era la gente la que pertenecía a la tierra.
Había planificación de la agricultura a nivel tawantinsuyano, se señalaba en qué terrenos debía cultivarse cada especie y cada variedad. Cuando había buen terreno y faltaba gente, se la enviaba de otros lugares. Se construyeron terrazas para cultivar en las laderas y evitar la erosión. En el altiplano se construyó “waru-warus”, que eran terrazas alternadas con zanjas; cuando llovía mucho las terrazas no sufrían inundación, cuando llovía poco se usaba el agua depositada en las zanjas, además, el calor del sol acumulado por el agua durante el día, al emanar en la noche, contrarrestaba el frío de la helada.
Se construían largos canales en zigzag, para evitar la erosión.
Las comunidades de media altura enviaban rotativamente parte de su población a las alturas a criar alpacas y a la ceja de selva a cultivar coca.
Herencia arqueológica de nuestra cultura agrícola.- Todavía quedan en Moray, Cusco, los restos de un campo experimental agrícola. Quedan en Raqchi, Cusco, restos de abundantes almacenes para los años de escasez. Quedan en Cusco y Cajamarca, restos del culto al agua.

Invasión europea
Cuando vinieron los españoles arrasaron nuestra cultura agrícola: Destrozaron canales, andenes y waru-warus.
Calificaron de malditos a los alimentos de debajo de la tierra (papas, ocas, años, maca, yacón) por estar cerca del demonio. La más maldita fue la papa, pues el demonio había hecho que llevara el nombre del Santo Padre (Papa), por eso cambiaron el nombre al tubérculo que en España llaman patata, con cuya denominación ha pasado al inglés y otros idiomas. Años después, cuando los europeos tuvieron que recurrir a la papa para salvar a Europa de la hambruna, la reina de Inglaterra tuvo que ir al baile con una flor de papa en la solapa.
La coca fue maldita porque era adorada por los nativos, lo mismo pasó con la kiwicha acá y en México (amaranto).
La principal actividad pasó a ser la minería, para enviar oro y plata a España. De entonces data lo de “Perú – país minero”.
La agricultura fue necesaria para mantener a la minería. La tierra pasó a tener dueños. Se implantó el latifundio, los españoles se hicieron dueños de grandes extensiones, pero la población nativa era quien tenía que trabajar como siervos, en las encomiendas y repartimientos.

“Independencia”
Luego de la llamada “Revolución de la independencia” continuó la servidumbre de tipo feudal, los latifundios republicanos pasaron a llamarse haciendas. Este sistema comenzó a derrumbarse ya en el año de 1962 con el levantamiento del campesinado indígena de La Convención que liquidó los latifundios, luego, ante la extensión de la rebelión indígena, los militares tomaron el poder con Velasco Alvarado y extendieron la liquidación del latifundio a todo el país a partir 1969.
Con la “Revolución de la Independencia” el Perú no dejó de ser colonia, tuvo himno nacional, bandera y escudo, pero pasó a ser colonia inglesa. El guano de isla descubierto y utilizado por nuestros antepasados fue saqueado por los consignatarios para fertilizar los suelos de Inglaterra, por disposición de Ramón Castilla. Tanto saquearon que con el poco dinero que dejaban al gobierno, Castilla pudo hacer muchas obras, es calificado como “El mejor presidente”, por haber dispuesto que el guano no fertilizara los suelos del Perú sino de Inglaterra.
En la época del caucho, desde 1879, hubo depredación de la Amazonía y esclavización de los nativos. El Perú continuó produciendo lo que nuestros amos de turno necesitaban, no lo que necesitaba la población peruana.
Luego vino una época agrícola, pero no para el consumo peruano, sino para nuestros amos: Azúcar y algodón, junto con el caucho, el petróleo y la minería.
Con el debilitamiento del imperialismo inglés por las dos guerras mundiales pasamos a ser colonia de Estados Unidos y ahora lo somos de las empresas transnacionales. Seguimos produciendo lo que nuestros amos necesitan.
Pero como el nombre de país colonial o país neocolonial es muy feo, el 20 de enero de 1949 el presidente norteamericano Truman nos puso el nombre de país “subdesarrollado”. Los países imperialistas del norte son los “países desarrollados”, nosotros tenemos que correr para ser igual que ellos, para alcanzar ese “desarrollo”, pero corremos y corremos y nunca les alcanzamos, por eso, para desacomplejarnos ahora nos llaman “países en desarrollo”. Esas nuevas denominaciones no cambian nuestra situación, continuamos produciendo lo que nuestros amos de turno necesitan, depredando nuestra naturaleza y sumidos en la miseria. Continuamos siendo colonia.

Ahora
Como parte del impetuoso avance del capitalismo depredador en el mundo, nuestro territorio y nuestra población son notables víctimas:
El principal ataque son las minas a cielo abierto, que con explosivos derrumban montañas para extraer metales usando cianuro y otras sustancias químicas venenosas, envenenan el agua matando personas, animales y vegetales. Son mucho más destructoras del medio ambiente que las antiguas minas de socavón.
En Costa Rica y 5 provincias argentinas están prohibidas por ley las minas a cielo abierto. Europa acaba de prohibir el uso del cianuro. En el Perú son práctica diaria impune las minas a cielo abierto y el uso del cianuro.
Al robar el agua de los pequeños campesinos mata la pequeña agricultura que nos alimenta en forma sana y expulsa a las poblaciones a los márgenes de las ciudades aumentando la miseria urbana.
Otro ataque es la agroindustria y en general la industria alimentaria.
Usan el monocultivo, que es cultivar la misma especie en grandes extensiones año tras año, esta práctica antinatural es enemiga de la naturaleza.
Usan agroquímicos en abundancia: fertilizantes, insecticidas, herbicidas. Este es otro ataque a la naturaleza, mata el suelo, envenena los productos, al matar los insectos mata las aves.
Usa transgénicos y químicos como colorantes y conservantes que son nocivos a la salud.
Hay una hormona que hace que la vaca produzca más leche, esa leche produce cáncer, pero eso no interesa, lo único que importa es que le da más dinero al empresario.
Las hidroeléctricas para la minería también roban agua a la pequeña agricultura.
Las grandes vías de comunicación, como la carretera interoceánica construida para dar salida al Océano Pacífico a las empresas transnacionales con base en Brasil, sirven para depredar grandes extensiones de selva amazónica para el saqueo de madera y la implantación del monocultivo de agrocombustibles para alimentar a los carros y para ganadería.
En estas y otras formas el gran capital transnacional ataca fuerte y velozmente a la naturaleza peruana mientras hunde en la miseria a nuestra población.
La liquidación del pequeño campesino al robarle el agua que usa para el cultivo, también es un ataque a la población urbana, pues al no contar con los alimentos sanos con que la provee la pequeña agricultura campesina, ha de verse obligada a alimentarse con los transgénicos y químicos producidos por la moderna industria alimentaria en manos de grandes capitales.
Hay bellas palabras que nos trae Ollanta: “Inclusión social”. ¿Dónde nos van a incluir? ¿Vamos a ser socios de Newmont? Por supuesto que no, nuestros amos nos roban el agua, depredan nuestro suelo, se llevan millones, dejan algo a sus sirvientes, las autoridades peruanas y a nosotros nos llegan limosnas.
Dicen que la minería nos va a dar trabajo; es falso, por cada puesto de trabajo en la minería hay 48 puestos de trabajo en la actividad agropecuaria.
La promesa que sí ha cumplido Ollanta es la del “Gran Cambio”. El cambio del Ollanta candidato que prometió a los cajamarquinos defender el agua contra el oro al Ollanta presidente que defiende el oro contra el agua.
El TLC con Estados Unidos nos perjudica en ambos sentidos:
Facilita el ingreso de trigo transgénico yanqui que llena el mercado peruano con harina blanca Alicorp, que ya no tiene la vitamina b que se encuentra en la cubierta morena del trigo. Las grandes empresas norteamericanas productoras de trigo son premiadas con subsidios por producir y exportar. Como el pequeño productor peruano de trigo no recibe ningún subsidio es aplastado por la competencia de las grandes compañías norteamericanas. Pero no es sólo él, también los productores de otras harinas, pues nuestra población pobre ya no compra los alimentos por su valor nutritivo ni por su sabor, sino por su precio. Una base fundamental de su alimentación han pasado a ser los fideos elaborados con harina blanca transgénica Alicorp. Gracias al TLC ha bajado el nivel de nutrición de nuestro pueblo.
Dicen que el TLC también favorece a la exportación peruana. Sucede que la exportación “peruana” también está en manos de grandes compañías transnacionales. Cultivan espárragos y alcachofas para Estados Unidos.
Ambas plantas absorben mucha agua que roban de los productos con que nos alimentamos los peruanos en beneficio de la exportación. Además la sociedad de exportadores ADEX ha pedido que se mantenga la legislación especial que hay contra los trabajadores agrícolas que se encuentran mucho más oprimidos que los trabajadores urbanos, en beneficio de los grandes capitalistas de las grandes empresas transnacionales dueños de la industria alimentaria.
Los diferentes gobiernos: Fujimori, Toledo, García, Humala, no son más que sirvientes de las grandes empresas transnacionales que son las actuales dueñas del Perú.
Esa es nuestra actual situación de país colonial.
El Poder Ejecutivo (incluidos la policía y las Fuerzas Armadas), la gran mayoría del Poder Legislativo, el Poder Judicial, los grandes medios de prensa, tienen como tarea principal el mantenimiento de esta situación colonial.

Volver a nuestras raíces
¿Vamos a seguir corriendo como “subdesarrollados” para alcanzara a los “desarrollados”?
Ayer recibimos esta noticia del gran país “desarrollado”, Estados Unidos:
“Casi la mitad de los estadounidenses viven en la pobreza o con bajos ingresos”
“Nuevas cifras muestran que el hambre, la pobreza y el declive económico aumentan a niveles récord en Estados Unidos. La Oficina del Censo informa que casi la mitad de los estadounidenses se encuentra bajo la línea de pobreza o en la categoría de "bajos ingresos". La cifra de habitantes con bajos ingresos es de 97.3 millones de personas, junto a 49.1 millones de personas bajo la línea de pobreza, lo que hace un total de 146.4 millones de personas. La cifra marca un aumento de cuatro millones con respecto al año 2009.”
Lo que tenemos que hacer es defender nuestra naturaleza y hacer que el Perú sea gobernado por todos los peruanos, no por los sirvientes que le mueven la cola al gran capital transnacional.
Y para eso lo mejor es volver a nuestras raíces.

Agricultura
En nuestras raíces está la economía que tenga como objetivo cubrir las necesidades de nuestra población, fundamentalmente que todos tengamos las posibilidades de ingerir la comida sana suficiente y de beber agua pura. Esa debe ser nuestra primera meta económica junto con asegurar la vivienda digna para todos los habitantes del país. Naturalmente que para lograr eso tenemos que expulsar a las empresas que depredan febrilmente nuestra naturaleza.
Por lo tanto la base de nuestro desarrollo (en el verdadero sentido de esta palabra), debe ser la agricultura, campo en el cual nuestros antepasados avanzaron tanto.
Naturalmente no tenemos que quedarnos donde ellos llegaron, tenemos que continuar avanzando. Los genetistas indígenas nos dan el ejemplo, pues han creado muchas variedades de habas (que no son peruanas sino originarias de la cuenca mediterránea o del Asia central). Hay una corriente de agrónomos que nadando contra la corriente continúa trabajando para mejorar nuestros cultivos no en función de la ganancia sino del consumo.
No debemos maravillarnos ante la palabra “exportación”, primero preocupémonos de cubrir nuestras necesidades.
En segundo lugar pensaremos en la exportación. Para eso tenemos maravillas: Nuestros productos nativos tienen gran aceptación en Europa: La quinua de diferentes colores, la quiwicha que es alimento de astronautas que requieren de muchos nutrientes en poco volumen, la qañiwa, la maca, el aceite de sacha inches que ha ganado en concursos en París al aceite de oliva, pues contiene grasas omega 3, 6, 9.
La gran biodiversidad de la Amazonía tiene infinidad de medicinas sanas que proveer al mundo, la quinina que salvó la vida al futuro Rey Sol de Francia y la uña de gato son sólo dos ejemplos.
No tenemos que correr detrás del “desarrollo” de potencias imperialistas que hoy están en crisis, busquemos nuestro propio DESARROLLO.
Además atenderemos el turismo, por supuesto no manejado como ahora, que está al servicio de grandes compañías turísticas, de transporte, de hoteles, etc., sino manejado por los de abajo.
La industria y otras actividades, cuidando de no dañar el medio ambiente, pensando siempre en las generaciones futuras.
Actualmente, como un paso adelante y a la vez defensivo, debemos procurar que las comunidades y municipios elaboren planes de desarrollo agropecuario. Cuando venga la mina la mostraremos como agresión al plan de desarrollo.

Ayllu
En cuanto a la organización social, al gobierno, tampoco tenemos que andar a la cola de las “democracias occidentales”, que como ha sido denunciado por los propios habitantes de Nueva York: “Son el gobierno del 1% contra el 99% de la humanidad”.
Como dijimos arriba: El Poder Ejecutivo (incluidos la policía y las Fuerzas Armadas), la gran mayoría del Poder Legislativo, el Poder Judicial, los grandes medios de prensa, tienen como tarea principal el mantenimiento de esta situación colonial.
Las instituciones que tienen como tarea el mantenimiento de nuestra situación colonial no pueden servirnos para liberar el país. Esto no quiere decir que ahora no debamos aprovechar que hay gente de nuestro lado en el aparato colonial: en el parlamento, en los gobiernos regionales y los municipios.
En esto también debemos volver a nuestras raíces, y en ellas encontramos el ayllu, palabra que en quechua y en aymara es la denominación de la comunidad democrática indígena en la que el dirigente no gana sueldo, pues su función no es servirse del cargo en beneficio propio, sino usar el cargo al servicio de la comunidad.
Es cierto que en el mar de corrupción que inunda el país hay algunos dirigentes corruptos, pero en general el ayllu es una organización política democrática.
Se dirá que está bien para una comunidad pequeña, pero que no es funcional para grandes territorios.
Hoy día existen comunidades de comunidades indígenas democráticas en el Cauca y otros lugares de Colombia y en las islas Kuna de Panamá, en ambos países tuvo que reconocerlas la constitución. Además también existe en un lugar de Chiapas, México. Ahí no está reconocido por la constitución, el Estado no da ni un centavo para educación ni salud, pero están protegidas por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional
quien las protege del acoso del “mal gobierno”.
Se dirá que está bien para las poblaciones indígenas pero no para el ambiente urbano. Sin embargo en varias fábricas recuperadas por sus trabajadores en Argentina tenemos el ejemplo de gestión democrática, horizontal, donde los nuevos obreros tienen los mismos derechos que los antiguos.
Ninguno de los casos mencionados es el de un gobierno nacional, sin embargo son sólidos cimientos de democracia horizontal que también hemos visto en el movimiento urbano de España “15 M” y en “Ocupa Wall Street” en Nueva York.
En el Perú, además de las comunidades indígenas tenemos el ejemplo de los Frentes de Defensa, muchos de los cuales están jugando un activo rol en defensa del agua.
Precisamente la guerra por el agua contra el oro en Cajamarca está dirigida por esos frentes, que son organizaciones democráticas que luchan defendiendo el derecho fundamental de la población cajamarquina sin que sus dirigentes ganen un solo centavo. Compárese esta actitud con la de los parlamentarios de Gana Perú que ganan buenos sueldos, y que yo sepa, ninguno de ellos protestó cuando el vocero de su bancada dijo que estaba de acuerdo con el decreto de emergencia en provincias de Cajamarca.
Así, paulatinamente, vamos forjando el Poder Popular desde abajo, a través de organismos propios que no tienen nada que ver con los organismos del estado colonial servil. No sabemos qué nuevas formas adoptará, lo que buscamos es que destroce el actual aparato del estado colonial que actualmente nos gobierna.

El proyecto Conga
Cuatro lagunas en la cabecera de cuenca. De debajo de dos de ellas la empresa extraerá oro. Las otras dos las usará como depósitos de desechos. Para compensar fabricará enormes tinas que según ella proveerán de más agua que la actual. Los cajamarquinos no creen el cuento.
El impulso oficial del proyecto Conga no fue dirigido sólo contra Cajamarca, el gobierno lo lanzó como un ataque a los defensores del agua y de la naturaleza en general de todo el país. Aplastando la resistencia a Conga nadie más osaría luchar en defensa del agua.
La traición de Ollanta no es su política extractivista, pues ésta había sido manifestada en su campaña electoral. La traición es a la campaña electoral en defensa del agua realizada en Cajamarca.
El envío de tropa y policía a Cajamarca para reprimir el paro, el “Conga va sí o sí”, la interrupción de las conversaciones en Cajamarca, la declaración de estado de emergencia, el bloqueo de la cuenta bancaria de la región, la detención de dirigentes, el cacareo de la prensa defensora del sistema colonial, el cambio de gabinete, etc., no fueron dirigidos sólo a aplastar la resistencia de Cajamarca, fueron dirigidos contra todos los pueblos afectados por el robo del agua agrícola y de consumo humano por la minería a cielo abierto, por la agroindustria, por las hidroeléctricas, etc.
Por lo tanto la valiente resistencia del pueblo cajamarquino ha defendido el agua de todo el país.
No sólo los cajamarquinos entendieron eso, la organización de defensa contra la minería Macrosur denunció la traición de Ollanta y el Frente de Defensa de Espinar, Cusco, amenazado del robo del agua del pequeño campesino por la agroindustria, hizo lo mismo. Hubo gritos de “¡Agua sí Mina no!” en el Congreso de la CCP donde los ollantistas de izquierda llevaron a su líder.
La organización amazónica AIDESEP, en su congreso, ha declarado: “¡El gobierno de Ollanta Humala, traiciona el voto de los pueblos por el cambio y la Gran Transformación y se pone al servicio de las transnacionales y militariza el país!”
Se realizaron manifestaciones urbanas en Lima y Arequipa.
Hubo muchas manifestaciones de solidaridad del exterior (La República sólo publicó el comunicado de los académicos norteamericanos).
El grupo de hacker Anonymous atacó la página web del Ministerio de Energía y Minas.
Se hizo una manifestación frente a la embajada peruana en Montevideo.
Todo esto provocó el retroceso del gobierno, levantó el estado de sitio y el congelamiento de los fondos de la región.
Pero la lucha continúa. El ollantismo de izquierda pretende desviar el debate hacia otros temas o plantear otros objetivos, como un nuevo estudio de impacto ambiental.
Nosotros debemos concentrarnos en la exigencia de Cajamarca: CONGA NO VA, no es un planteamiento “extremista” como lo llaman, es lo mínimo que puede pedir Cajamarca antigua víctima de la minería.
Hay diversas luchas en el Perú actual, entendemos que hay que atender todas, pero, sin ninguna duda del triunfo o derrota de Cajamarca dependerá mucho de las luchas futuras.
Comprendiendo esto debemos tejer y afianzar lazos para la continuación de la lucha por el agua y la vida de Cajamarca.

¡Viva la Marcha Nacional por el Agua y por la Vida!

Hugo Blanco


17 de diciembre de 2011







domingo, 27 de noviembre de 2011

LA BATALLA POR CONGA



POR EL AGUA y POR LA VIDA

¡¡¡NO A LA MINA!!!



LA BATALLA POR CONGA


Fue justo un 16 de noviembre, cuando el señor presidente declaró: “El gobierno no acepta ultimátum de nadie” refiriéndose a las protestas de los pueblos de Cajamarca en contra del proyecto minero Conga. Los ecos de lo ocurrido en aquella infausta tarde del 16 de noviembre de 1532 en Cajamarca, siguen retumbando en nuestras conciencias como el rayo que no cesa, recordándonos que allí empezó a torcerse nuestra historia. El oro, cuyo uso ritual en el mundo andino no conocía su forma mercancía, fue objeto de saqueo para llenar los cuartos del rescate exigido por los conquistadores cristianos. Hoy, 479 años después, el oro vuelve a ser el objeto del deseo por el cual, a los conquistadores de hoy no les ha temblado la mano para despojar de territorios, agua y otros recursos indispensables para su sobrevivencia a los pobladores de la región Cajamarca.




La disyuntiva planteada entre el oro y el agua no deja lugar para veleidades de orden técnico que a fin de cuentas, solo sirven para justificar la supuesta necesidad de las inversiones mineras. El problema no reside en la viabilidad técnica o no del proyecto aurífero. El problema es el desconocimiento por parte del estado, de la demanda de la población que exige respeto para sus fuentes de vida. El problema es la convalidación del despojo de territorios comunales avalado por el estado a favor de los inversionistas extranjeros. ¿Qué va a quedar en Cajamarca, después de que se acabe de explotar el oro?




Esta disyuntiva – oro o agua-- expresa en términos concretos la contradicción fundamental de nuestro tiempo: La continuidad de la acumulación capitalista o La Vida. Y sirve al mismo tiempo, para mostrarnos las posibles vías para salirnos de este modo de vida occidental, capitalista y patriarcal, que se muestra incapaz de atender las expectativas de vida de la inmensa mayoría de la población del planeta. Uno de esos caminos de salida o éxodo, es el de la reconciliación del hombre con la naturaleza, que nos exige un nuevo modo de construir conocimiento y de acceder a él; lo que significa poner la ciencia y la técnica al servicio del desarrollo humano integral, subordinando la economía a dicho fin y no al revés, como ocurre hasta hoy. Otro de los posibles caminos de salida o éxodo, es el de recuperar nuestra memoria histórica, para restablecer la continuidad de nuestro destino, que este período de modernidad colonial encerró en un largo paréntesis de dominación y explotación basados en el racismo y la exclusión, que hasta hoy persiste. Son las resistencias al despojo de territorios; la defensa del agua, del bosque, de la biodiversidad; y en general, la defensa de la vida, los elementos que van configurando una alternativa descolonizadora que se da la mano con la gestación de nuevas formas –todavía dispersas-- de economía solidaria que integre a los excluidos del mercado realmente existente, constituyendo con ellos una nueva esfera pública, democrática, ajena al estado controlado por las fuerzas del capital.





La ciencia y la tecnología al servicio del capital podrán encontrar soluciones al cambio climático y al agotamiento de combustibles, pero no podrán sustituir la naturaleza destruida y contaminada. La civilización que emerja después de este largo período de transición, tendrá que ser necesariamente sostenible, de alcance universal, personalizada, planificada y de consumo racionado, como única forma de evitar la desaparición de la especie. Para ello solo hay dos alternativas:








  • El corporativismo fascista que auspicia el nuevo orden mundial, que busca controlar todos los recursos del planeta, instaurando un gobierno tecnocrático al servicio de las corporaciones capitalistas, eliminando a una porción significativa de la población mundial mediante el uso de la fuerza militar;




  • El Socialismo democrático, que busca la reconciliación del hombre con la naturaleza, con sus semejantes y consigo mismo.




Nuestra lucha es POR LA VIDA!!!
No a la militarización!!! No a la destrucción de la naturaleza!!!




Lima, 27 de noviembre del 2011




Calixto Garmendia




sábado, 5 de noviembre de 2011

OCUPEMOS EL FUTURO


Ocupemos el futuro
Noam Chomsky*
Pronunciar una conferencia Howard Zinn es una experiencia agridulce   para mí. Lamento que él no esté aquí para tomar parte y revigorizar a un movimiento que hubiera sido el sueño de su vida. En efecto, él puso buena parte de sus fundamentos.
Si los lazos y las asociaciones que se están estableciendo en estos notables eventos pueden sostenerse durante el largo y difícil periodo que les espera –la victoria nunca llega pronto–, las protestas de Ocupemos podrían representar un momento significativo en la historia estadounidense.
Nunca había visto nada como el movimiento Ocupemos, ni en tamaño ni en carácter; ni aquí ni en ninguna otra parte del mundo. Las avanzadas de Ocupemos están tratando de crear comunidades cooperativas que bien podrían ser la base para las organizaciones permanentes que se necesitarán para superar las barreras por venir y la reacción en contra que ya se está produciendo.
Que el movimiento Ocupemos no tenga precedentes es algo que parece apropiado, pues ésta es una era sin precedentes, no sólo en estos momentos sino desde los años 70.
Los años 70 fueron una época decisiva para Estados Unidos. Desde que se inició el país, éste ha tenido una sociedad en desarrollo, no siempre en el mejor sentido, pero con un avance general hacia la industrialización y la riqueza.
Aun en los periodos más sombríos, la expectativa era que el progreso habría de continuar. Apenas tengo la edad necesaria para recordar la gran depresión. Para mediados de los años 30, aunque la situación objetivamente era mucho más dura que hoy, el espíritu era bastante diferente.
Se estaba organizando un movimiento obrero militante –con el Congreso de Organizaciones Industriales (CIO) y otros– y los trabajadores organizaban huelgas con plantones, a un paso de tomar las fábricas y manejarlas ellos mismos.
Debido a las presiones populares se aprobó la legislación del nuevo trato (New Deal). La sensación que prevalecía era que saldríamos de esos tiempos difíciles.
Ahora hay una sensación de desesperanza y a veces de desesperación. Esto es algo bastante nuevo en nuestra historia. En los años 30, los trabajadores podían prever que los empleos regresarían. Ahora, los trabajadores de manufactura, con un desempleo prácticamente al mismo nivel que durante la gran depresión, saben que, de persistir las políticas actuales, esos empleos habrán desaparecido para siempre.
Ese cambio en la perspectiva estadunidense ha evolucionado desde los años 70. En un cambio de dirección, varios siglos de industrialización se convirtieron en desindustrialización. Claro, la manufactura siguió, pero en el extranjero; algo muy lucrativo para las empresas pero nocivo para la fuerza de trabajo.
La economía se centró en las finanzas. Las instituciones financieras se expandieron enormemente. Se aceleró el círculo vicioso entre finanzas y política. La riqueza se concentraba cada vez más en el sector financiero. Los políticos, enfrentados a los altos costos de las campañas, se hundieron más profundamente en los bolsillos de quienes los apoyaban con dinero.
Y, a su vez, los políticos los favorecieron con políticas favorables para Wall Street: desregulación, cambios fiscales, relajamiento de las reglas de administración corporativa, lo cual intensificó el círculo vicioso. El colapso era inevitable. En 2008, el gobierno una vez más salió al rescate de empresas de Wall Street que supuestamente eran demasiado grandes para quebrar, con dirigentes demasiado grandes para ser encarcelados.
Ahora, para la décima parte del uno por ciento de la población que más se benefició de todos estos años de codicia y engaños, todo está muy bien.
En 2005, Citigroup –que, por cierto, ha sido objeto en repetidas ocasiones de rescates del gobierno– vio al lujo como una oportunidad de crecimiento. El banco distribuyó un folleto para inversionistas que los invitaba a poner su dinero en algo llamado el índice de la plutonomía, que identificaba las acciones de las compañías que atienden al mercado de lujo.
El mundo está dividido en dos bloques: la plutonomía y el resto, resumió Citigroup.Estados Unidos, Gran Bretaña y Canadá son las plutonomías clave: las economías impulsadas por el lujo.
En cuanto a los no ricos, a veces se les llama elprecariado: el proletariado que lleva una existencia precaria en la periferia de la sociedad. Esa periferia, sin embargo, se ha convertido en una proporción sustancial de la población de Estados Unidos y otros países.
Así, tenemos la plutonomía y el precariado: el uno por ciento y el 99 por ciento, como lo ve el movimiento Ocupemos. No son cifras literales pero sí es la imagen exacta.
El cambio histórico en la confianza popular en el futuro es un reflejo de tendencias que podrían ser irreversibles. Las protestas de Ocupemos son la primera reacción popular importante que podrían cambiar esa dinámica.
Me he ceñido a los asuntos internos. Pero hay dos peligrosos acontecimientos en la arena internacional que opacan todo lo demás.
Por primera vez en la historia hay amenazas reales a la sobrevivencia de la especie humana. Desde 1945 hemos tenido armas nucleares y parece un milagro que hayamos sobrevivido. Pero las políticas del gobierno de Barack Obama y sus aliados están fomentando la escalada.
La otra amenaza, claro, es la catástrofe ambiental. Por fin, prácticamente todos los países del mundo están tomando medidas para hacer algo al respecto. Pero Estados Unidos está avanzando hacia atrás.
Un sistema de propaganda, reconocido abiertamente por la comunidad empresarial, declara que el cambio climático es un engaño de los sectores liberales. ¿Por qué habríamos de ponerles atención a estos científicos?
Si continúa esta intransigencia en el país más rico y poderoso del mundo, no podremos evitar la catástrofe.
Debe hacerse algo, de una manera disciplinada y sostenida. Y pronto. No será fácil avanzar. Es inevitable que haya dificultades y fracasos. Pero a menos que el proceso que está ocurriendo aquí y en otras partes del país y de todo el mundo continúe creciendo y se convierta en una fuerza importante de la sociedad y la política, serán exiguas las posibilidades de un futuro decente.
No se pueden lanzar iniciativas significativas sin una base popular amplia y activa. Es necesario salir por todo el país y hacerle entender a la gente de qué se trata el movimiento Ocupemos; qué puede hacer cada quien y qué consecuencias tendría no hacer nada.
Organizar una base así implica educación y activismo. Educar a la gente no significa decirle en qué creer; significa aprender de ella y con ella.
Karl Marx dijo: La tarea no es solamente entender el mundo sino transformarlo. Una variante que conviene tener en cuenta es que si queremos cambiar al mundo más nos vale entenderlo. Eso no significa escuchar una plática o leer un libro, si bien eso a veces ayuda. Se aprende al participar. Se aprende de los demás. Se aprende de la gente a la que se quiere organizar. Todos tenemos que alcanzar conocimientos y experiencias para formular e implementar ideas.
El aspecto más digno de entusiasmo del movimiento Ocupemos es la construcción de vínculos que se está dando por todas partes. Si pueden mantenerse y expandirse, el movimiento Ocupemos podrá dedicarse a campañas destinadas a poner a la sociedad en una trayectoria más humana.
*(Este artículo está adaptado de una plática de Noam Chomsky en el campamento Ocupemos Boston (Occupy Boston), en la plaza Dewey, el 22 de octubre. Habló ahí como parte de la Serie de Conferencias en Memoria de Howard Zinn, celebrada por la Universidad Libre de Ocupemos Boston. Zinn fue historiador, activista y autor de A People’s History of the United States.)
(El libro más reciente de Noam Chomsky es 9-11: Was There an Alternative?
Chomsky es profesor emérito de Lingüística y Filosofía en el Instituto Tecnológico de Massachusetts, en Cambridge, Massachusetts.


martes, 1 de noviembre de 2011

¿HACIA DONDE VA EL SINDICALISMO PERUANO?



¿HACIA DONDE VA EL SINDICALISMO PERUANO?
Mario Tabra Guerrero*


Cuando surge el industrialismo incipiente en nuestro país, aparece asimismo la faz real del capitalismo, por lo cual emergen los movimientos mutualistas y anarquistas contra esta nueva forma de explotación que corrían a la par de la explotación y saqueo del guano y del salitre.

Fueron muchos y muchas mártires que lucharon por los derechos laborales hasta conseguir las ocho horas y beneficios sociales, que fueron pisoteados por las diversas dictaduras civiles y militares de la historia de la republiqueta del Perú, muchas “dirigencias” vendieron huelgas por dádivas, cargos públicos o aventuras electorales.         

A nivel mundial incluso se habló de grandes conquistas con los estados obreros, socialistas y hasta de comunistas, llámense como se quieran autodenominar no hicieron otra cosa más que competir con el capitalismo con mos mismos métodos de: acumulación de capital, desarrollo industrialista, destrucción del ambiente, expropiación de territorios indígenas, quedando como siamés cómplice de la crisis generalizada actual del planeta.


Lo más lamentable del sindicalismo occidental es que nunca han visto la problemática del pueblo de una manera holística, sino económica y junto con su sistema capitalista industrial lo único que les interesa es que haya fuentes de trabajo con un salario "justo" para sus trabajadores (que siempre han sido muy ínfimos y más bajos de la canasta familiar, mientras las grandes empresas siguen acumulando capital y destruyendo la Pachamama; es modernidad para ellos y lo demás es atavismo, regresismo: sostuvieron siempre que el campesinado era pequeño burgués por tener tierras, lo que se olvidaron es que los indígenas -denominación a la que renuncian por el hecho de vivir en ciudades- son propietarios no de una porción de tierra sino de un territorio ancestral que han sabido conservar armónicamente para bien de la humanidad que a pesar de más de dos siglos de “desarrollo industrial” han reservado con gran celo para el bienestar de varias generaciones.


Ahora realiza marchas apoyando supuestas "medidas a favor de los trabajadores" y pidiendo continuar con el modelo saqueador y entreguista, reafirmando su compromiso con los "cambios y la defensa de los derechos laborales". En Huancabamba el mismo sindicato de construcción civil exige inversiones, expresan que: "Es importante permitir el desarrollo de industrias en la provincia porque es la única manera de generar puestos de trabajo, crear infraestructura y traer una nueva dinámica económica a la región lo cual permitirá su desarrollo efectivo", en clara alusión a la explotación de la actividad mas contaminante del planeta como es la minería, dejando en claro su pacto con la patronal y la destrucción del planeta.   


Si se continúa pensando en demandas economicistas no hacemos otra cosa más que reproducir y sostener el sistema injusto y criminal que está acabando con nuestra Pachamama, no permitamos nuevamente mas destrucción pensemos en el futuro y permanencia de la especie humana en armonía con la naturaleza, las demanda de los sindicatos “proletarios” son del siglo XIX, lo que debemos demandar son los derechos de la tierra que con ellos aseguramos los derechos de todos sus hijos.


Ayabaca, 30 de octubre del 2011

* Mario Tabra Guerrero es un artista y activista de las luchas comunitarias de Ayabaca contra la agresión minera