sábado, 31 de marzo de 2012

EL MUNDO VISTO DESDE EL SUR


EL MUNDO VISTO DESDE EL SUR


Entrevista con Samir Amin (I)
Irene León

ALAI AMLATINA, 30/03/2012.- Esta entrevista, realizada por Irene León,
al pensador egipcio Samir Amin, está compuesta de tres partes: 1) El
mundo visto del Sur, 2) La implosión del capitalismo y 3) Estrategias
imperiales y luchas políticas. Samir Amin es autor de una voluminosa
obra de análisis crítico del capitalismo y de innovadoras tesis, tales
como la de la 'desconexión' y la de la 'implosión' del capitalismo, a
las cuales se refiere en esta entrevista.

IL: Quisiéramos enfocar este intercambio en tres problemáticas distintas
pero relacionadas: su visión del mundo y las posibilidades de cambiarlo;
su propuesta conceptual y política en torno a la implosión del
capitalismo y la desconexión del mismo; y el análisis del contexto
mundial, visto especialmente desde el Oriente medio y África. ¿Cuál es
su visión del mundo visto desde el Sur y desde una perspectiva del sur?

SA: Para responder esta pregunta, que no es nada sencilla, es necesario
dividir el tema en 3 partes. Nos interrogaremos primeramente sobre
cuáles son las características importantes y decisivas del capitalismo
contemporáneo −no del capitalismo en general, sino del contemporáneo−;
qué tiene de nuevo realmente; qué es lo que le caracteriza. En segundo
lugar enfocaremos la naturaleza de la actual crisis que, más que una
crisis, yo la defino como una implosión del sistema capitalista
contemporáneo. En tercer lugar, en este mismo marco, analizaremos cuáles
son las estrategias y las fuerzas reaccionarias dominantes, es decir,
del capital dominante, de la triada imperialista Estados
Unidos-Europa-Japón y de sus aliados reaccionarios en el mundo entero.
Solamente habiendo comprendido esto, podremos dimensionar el desafío al
que se enfrentan los pueblos del Sur, tanto en los países emergentes
como en el resto de países.

Mi tesis sobre la naturaleza del sistema capitalista contemporáneo −que
de modo más modesto la llamaré «hipótesis» porque está abierta a
discusión−, es que hemos entrado en una nueva fase del capitalismo
monopólico, se trata de una etapa cualitativamente nueva, pautada por el
grado de centralización del capital, cuya condensación llega a tal punto
que, hoy en día, el capital monopolico lo controla todo.

Claro que el concepto ‘capital monopólico’ no es nuevo, fue acuñado a
fines del siglo XIX y, de hecho, este se desarrolló como tal, a través
de distintas fases sucesivas, durante todo el siglo XX; pero es a partir
de los años 1970-1980 que despunta una etapa cualitativamente nueva,
pues antes existía pero no lo controlaba todo. En la actualidad, ya no
existe ninguna actividad económica capitalista que sea autónoma o
independiente del capitalismo monopólico, este controla todas y cada una
de las actividades, aún aquellas que conservan una apariencia de
autonomía. Un ejemplo, de entre muchos, es el de la agricultura en los
países capitalistas desarrollados, donde es controlada por los
monopolios que proveen los insumos, las semillas seleccionadas, los
pesticidas, los créditos y las cadenas de comercialización.

Eso es decisivo, es un cambio cualitativo al que yo llamo de «monopolio
generalizado», es decir, que se extiende a todas las esferas. Esta
característica provoca consecuencias sustantivas e importantes. En
primer lugar, se ha desvirtuado completamente la democracia burguesa,
pues si antes se fundamentaba en una oposición izquierda-derecha, que
correspondía a alianzas sociales, más o menos populares, más o menos
burguesas, pero diferenciadas por sus concepciones de la política
económica, en la actualidad, en Estados Unidos, por ejemplo,
republicanos y demócratas, o en Francia socialistas de la corriente de
Hollande y la derecha de Sarkozy, son lo mismo, o casi lo mismo. Es
decir que todos están alineados a un consenso que es el mandato del
capital monopólico.

Esa primera consecuencia constituye un cambio en la vida política. La
democracia así desvirtuada, se ha convertido en una farsa, como se ve en
las elecciones primarias de Estados Unidos. El capital monopolista
generalizado ha provocado consecuencias muy graves, ha convertido a los
Estados Unidos en una nación de ‘tontos’, es grave porque la democracia
ya no se expresa.

La segunda consecuencia es que el ‘capitalismo generalizado’ es la base
objetiva de la emergencia de lo que llamo de «imperialismo colectivo» de
la triada Estados Unidos-Europa-Japón. Es un punto que afirmo con
vehemencia, pues aun siendo una hipótesis estoy en capacidad de
defenderla: no hay mayores contradicciones entre Estados
Unidos-Europa-Japón, existe una ligera competición en el plano
comercial, pero en el plano político, el alineamiento con las políticas
definidas por Estados Unidos como política mundial, es inmediato. Lo que
llamamos «comunidad internacional» copia el discurso de los Estados
Unidos y tres minutos después aparecen los embajadores europeos, con
algunas comparsas de grandes demócratas, como el emir de Catar o el rey
de Arabia Saudita. La ONU no existe, esa representación de los Estados
es una caricatura.

Es ésta la transformación fundamental, la transición del capitalismo
monopólico al ‘capitalismo monopólico generalizado’, lo que explica la
financiarización, porque estos monopolios generalizados son capaces,
debido al control que detentan sobre todas las actividades económicas,
de bombear una parte cada vez más grande de la plusvalía en todo el
mundo y convertirla en la rampa monopolista, la rampa imperialista, que
constituye la base de la desigualdad y del estancamiento del crecimiento
de los países del Norte y de la triada Estados Unidos-Europa-Japón.

Eso me lleva al segundo punto: es este sistema que está en crisis y, más
aún, no es solamente una crisis: es una implosión, en el sentido de que
este sistema no es capaz de reproducirse desde sus propias bases, es
decir, es víctima de sus propias contradicciones internas.

Este sistema implosiona, no porque sea atacado por el pueblo, sino a
causa de su éxito, el éxito de haber logrado imponerse en el pueblo le
lleva a provocar un crecimiento vertiginoso de las desigualdades, que no
solamente es escandaloso socialmente sino que es inaceptable, pero
termina siendo aceptado, y aceptado sin objeción; pero no es esa la
causa de la implosión, sino el hecho de que no pueda reproducirse desde
sus propias bases.

Eso me lleva a la tercera dimensión, que tiene que ver con la estrategia
de las fuerzas reaccionarias dominantes. Cuando hablo de fuerzas
reaccionarias dominantes me refiero al capital monopólico generalizado
de la tríada imperialista histórica Estados Unidos-Europa-Japón, a las
que se suman todas las fuerzas reaccionarias alrededor del mundo que se
agrupan, de una forma u otra, en bloques hegemónicos locales, que
sostienen y se inscriben en esta dominación reaccionaria mundial. Estas
fuerzas reaccionarias locales son extremadamente numerosas y difieren
enormemente de un país al otro.

La estrategia política de las fuerzas dominantes, es decir, del capital
monopólico generalizado, financiarizado, de la tríada imperialista
colectiva histórica tradicional: Estados Unidos-Europa-Japón, está
definida por su identificación del enemigo. Para ellos, el enemigo son
los países emergentes, es decir, China, el resto, como India, Brasil y
otros, son para ellos semiemergentes.

¿Por qué China? Porque la clase dirigente china tiene un proyecto, no
voy a entrar en detalles sobre la naturaleza socialista o capitalista de
este proyecto, lo importante es que cuenta con un proyecto, que consiste
en no aceptar los mandatos del capital monopolista generalizado
financiarizado de la tríada, que se impone mediante sus ventajas:
control de la tecnología, control del acceso a los recursos naturales
del planeta, de los medios de comunicación, la propaganda, etc., control
del sistema monetario y financiero mundial integrado y de las armas de
destrucción masiva. China viene a cuestionar este orden, sin hacer ruido.

China no es subcontratista, hay sectores en China que lo son, en su
calidad de fabricantes y vendedores de juguetes baratos y de mala
calidad, solo porque necesitan echar mano de divisas, eso es fácil, pero
no es eso lo que caracteriza a China, sino su desarrollo y la rápida
absorción de tecnología de punta, su reproducción y desarrollo propio.
China no es el taller del mundo, como opinan algunos. No es «made in
China» (hecho en China) sino «made by China» (hecho por China), eso
ahora es posible porque ellos hicieron una revolución: el socialismo
construyó paradójicamente la vía que hizo posible disputar un cierto
capitalismo.

Yo diría que después de China, el resto de países emergentes son
secundarios. Si tuviera que calificarlos, calificaría de emergente a
China con 100%, Brasil 30% y el resto de países 20%. El resto, en
comparación con China, son subcontratistas, porque tienen negocios de
subcontratación importantes, porque tienen un margen de negociación, hay
un compromiso entre el capital monopolista generalizado financiarizado
de la tríada y los países emergentes como India y Brasil y otros. No
pasa lo mismo con China.

Por eso la guerra contra China figura como parte de la estrategia de la
‘triada’. Hace 20 años había ya estadounidenses locos que defendían la
idea de declararle la guerra, porque después sería muy tarde.

Los chinos tuvieron éxito, es por eso que su política exterior es tan
pacífica, y ahora Rusia entra a formar parte, junto a ellos, de la
categoría de verdaderos países emergentes. Vemos a Putin, planteando la
modernización del ejército ruso, intentando rehacer lo que era la armada
soviética, que constituyó un verdadero contrapeso a la potencia militar
de los Estados Unidos, esto es importante. No discuto aquí sobre el
hecho de que Putin sea o no demócrata, o si su perspectiva es socialista
o no; no se trata de eso, sino de la posibilidad de contraponer al poder
de la triada.

El resto del mundo, el resto del Sur, todos nosotros, ustedes los
ecuatorianos, nosotros los egipcios, y muchos otros, no contamos. Al
capitalismo monopólico colectivo, nuestros países apenas le interesan
por una sola razón: el acceso a nuevos recursos naturales, porque este
capital monopólico no puede reproducirse sin controlar, despilfarrar los
recursos naturales de todo el planeta. Es lo único que les interesa.

Para garantizarse un acceso exclusivo a los recursos naturales, los
imperialistas necesitan que nuestros países no se desarrollen. El
‘lumpendesarrollo’, como lo definió Andre Gunder Frank, se dio en
circunstancias muy distintas, pero tomo prestado el término ahora en
condiciones diferentes, para describir cómo el único proyecto del
imperialismo para nosotros es el no-desarrollo. Desarrollo de lo
anómalo: pauperización más petróleo, crecimiento falso, o gas, madera, o
lo que sea, para tener acceso a los recursos naturales y es eso lo que
está a punto de implosionar, porque es lo que se ha vuelto intolerable
moralmente, el pueblo no lo acepta más.

Es aquí donde se generan las implosiones, las primeras olas de implosión
se originaron en América Latina, y no es producto del azar que hayan
tenido lugar en países marginales, como Bolivia, Ecuador, Venezuela. No
es producto del azar. Luego, la primavera árabe, ya tendremos otras olas
en Nepal y otros países, porque no es algo que esté sucediendo solo en
una región específica.

Para el pueblo que es protagonista de esto, el desafío es enorme. Es
decir, el desafío no se da en el marco de este sistema, en el intento de
trascender desde el neoliberalismo hacia un capitalismo con rostro
humano, entrar en la lógica de la buena gobernanza, de la reducción de
la pobreza, la democratización de la vida política, etc. porque todos
esos son modos de gestionar la pauperización, que es el resultado de
esta lógica.

Mi conclusión –desde una postura enfocada principalmente en el mundo
árabe− es que esta no es apenas una coyuntura sino mas bien un momento
histórico, que se presenta formidable para el pueblo. Me refiero a la
revolución, pero aun si no quiero abusar de ese término, están dadas las
condiciones objetivas para construir amplios bloques sociales
alternativos anticapitalistas, hay un contexto para la audacia, para
plantear un cambio radical.

URL del artículo: http://alainet.org/active/53747

sábado, 10 de marzo de 2012

NUESTRA LUCHA ES POR LA VIDA


NUESTRA LUCHA ES POR LA VIDA

Los distintos tiempos en los que se daban las distintas luchas de distintos pueblos, vienen acelerando su convergencia al punto que abren la posibilidad de coordinar sus demandas y sincronizar sus acciones, presentando un Frente Único de lucha contra el capital. El 99% que reclama representar el movimiento Ocupa Wall Street, trasciende el territorio USamericano, para darse la mano con los indignados europeos, el proletariado chino, los campesinos de la India, la primavera Ärabe, la resistencia africana, y el poderoso movimiento indígena de Nuestra Amèrica que, después de 500 años de coloniaje, se yergue con firmeza enarbolando la bandera de la lucha POR LA VIDA.

Por esta razón, transcribimos integramente el;

MANIFIESTO EN DEFENSA DEL AGUA, LA VIDA Y LA DIGNIDAD DE LOS PUEBLOS

A partir del 8 de Marzo, los pueblos indios, campesinos, mujeres, trabajadores, estudiantes, docentes y más sectores populares del Ecuador inician una movilización nacional en contra de la política extractivista, de la criminalización de la protesta social, y por la defensa del Agua, la Vida y la Dignidad de los Pueblos. En esta marcha se expresan muchas de las históricas demandas de los pueblos del Ecuador como las contenidas en los principios y derechos de la Constitución de Montecristi como los derechos humanos, colectivos y de la naturaleza, la defensa de los derechos laborales de los trabajadores injustamente despedidos, la defensa de la autonomía universitaria, y otras conquistas democráticas desconocidas por el gobierno. La marcha culminará en Quito el 22 de Marzo, precisamente el día mundial del Agua.

El agua es más importante que el oro, es uno de los emblemas de la Marcha. Que el oro, el cobre o el uranio.

En Perú, Bolivia, Panamá, y en general en América Latina, los pueblos indios, con el apoyo de campesinos y sectores populares, se han movilizado para oponerse a la minería a cielo abierto y en general a las actividades denominadas extractivistas y que provocan cuantiosos daños a los pueblos del entorno y a las sociedades en general, en provecho de las grandes corporaciones multinacionales

Lamentablemente el Gobierno del Presidente Correa insiste en dichas actividades y, de hecho, a cuatro días del comienzo de la Gran Marcha, ha acordado firmar un contrato con la minera Ecua Corriente S. A. (ECSA) para la explotación del proyecto Mirador.

Pero, la minería no solo que afecta la vida de amplios sectores de los pueblos sino que refuerza la dependencia de nuestros países al mercado mundial, debilita todo esfuerzo de integración sudamericana y promueven la famosa “enfermedad holandesa” que convierte a nuestros países en importadores masivos destruyendo todo desarrollo propio.

La CONAIE, a través de su dirigente Humberto Cholango, ha sido muy enfática en señalar que no tienen ninguna alianza con la derecha ni con los grandes medios de comunicación colectiva. En el asunto del Universo, La CONAIE ha mantenido silencio, pues si bien desaprueba las maniobras del Gobierno y defiende sin restricciones la libertad de expresión, no puede bajo ningún aspecto favorecer a un poder mediático, mundial y nacional, pilar central del poder del capital multinacional y de una poderosa estructura trasnacional al servicio, junto al Pentágono, la Otan y organismos internacionales como el FMI, de la dominación imperial mundial. Los pueblos indios y trabajadores del Ecuador son partidarios de una democratización profunda de la información y la comunicación que transfiera el control de los medios a los trabajadores de los mismos y al pueblo en su conjunto.

Los abajo firmante escritores, artistas, intelectuales expresamos nuestro apoyo irrestricto a movilización de los pueblos indios, afros, mujeres, jóvenes y trabajadoras/es del Ecuador y demandamos del Presidente Correa que en lugar de la represión y control policial y militar fomente el diálogo con los manifestantes.


Quito, 8 de Marzo 2012


Alejandro Moreano, Ecuador
Alberto Acosta, Ecuador
Bernardo Mançano Fernandes, Brasil
Juan Wahren, Universidad de Buenos Aires, Argentina
Javier Lázaro, Zaragoza, España
Catalina Eibenschutz, UAM Xochimilco, México
Carlos Walter Porto-Gonçalves, Brasil
José Seoane, Argentina
Mario Sosa, Guatemala
Jeffery R. Webber, United Kingdom
Sarah Zevaco, Asunción, Paraguay
José R. Bessa Freire, Universidad del Estado de Rio de Janeiro, Brasil
Raúl Zibechi, Uruguay
Any Alarcón, Sicilia Italia
Nino Macrí, Sicilia Italia
Julio Enríquez, Ecuador
Miguel Ruiz, México
Rosa Bernal-Carrera, Francia
María Elena Rodríguez Sánchez, Colombia
Irene Roca Ortiz, Bolivia
Enrique Barilari, Chile
............
Siguen firmas.....

miércoles, 22 de febrero de 2012

LA MEMORIA HISTORICA COMO HERRAMIENTA DE TRANSFORMACION



LA MEMORIA HISTORICA COMO HERRAMIENTA DE TRANSFORMACIÓN

La pregunta de “zavalita”, el personaje que MVLL hizo famoso en su novela “Conversación en la catedral”, que pretende indagar sobre los males del país, es el típico ejemplo de como no hay una sino muchas historias, y su memoria depende de la subjetividad (orden simbólico) dentro de la que se inscribe.

Una respuesta contundente fue: "El Perú se jodió al momento de nacer, porque fue producto de una violación". Pero hay muchas otras, que traslucen una posición de clase y una visión interesada acerca del futuro, ya que evidencian una nostalgia por el pasado señorial-colonial, en el que cada peruano ocupaba el lugar que su jerarquía social le asignaba. En resumen, hay quienes añoran el viejo régimen de las haciendas: “Calla, reza y trabaja” que permitía “paz social, orden y progreso”.

Durante la pasada campaña electoral, un vocero de "El gran cambio" propuso, con desmedido optimismo, cambiar la pregunta de "zavalita" por esta otra: "¿en que momento se recuperó el Perú?" respondiéndose a si mismo que fue a partir de la constitución de 1993, para de inmediato advertirnos del riesgo de reincidir en el estatismo populista, que calificó como el causante del desastre de los años ochenta. Con este comentario quiero plantear como la manipulación de la memoria sirve para apuntalar un sistema de dominación a través del miedo. Ya Orwell nos lo había contado en su novela 1984 cuando, el ministerio de la verdad a través de su policía del pensamiento afirmaba: "Quien controla el pasado controla el futuro. Quien controla el presente controla el pasado".

Una señal de los nuevos tiempos lo da otra propuesta que se pregunta: "En que momento se concesionó el Perú?", recordándonos que casi el 60% del territorio nacional está concesionado; que un 20% de nuestro territorio está concesionado específicamente a la minería.

Cada vez que como sociedad, tropezamos con un problema recurrente, escuchamos decir: “El pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla”. Sin embargo, la historia depende del "sujeto portador de la memoria". Para precisar el concepto de “memoria histórica” es necesario enunciarlo desde una posición y en una perspectiva específica: “Los pueblos que no conocen su historia están condenados a desintegrarse como colectividad porque carecen de las herramientas para comprender los problemas que tienen su origen en el pasado de su presente, que al mismo tiempo le impiden desplegar su imaginación para diseñar su propia visión de futuro".

Para tener certeza de cuál es esa “memoria histórica” que necesitamos recuperar, tenemos que reconocer primero, que el presente actual tiene ya 480 años. Que el pasado de este presente, se remonta al momento de la conquista y evangelización (o Extirpación de idolatrías, que fue su verdadero nombre). Ese es el punto de bifurcación que necesitamos reconocer y recuperar su memoria, para volver a partir, ahora sí, hacia nuestro propio destino.

Desde esta posición, y en una nueva perspectiva, nos proponemos dar la batalla por el orden simbólico. Necesitamos continuar la pelea que dimos por sacar el monumento a Francisco Pizarro del lugar central que ocupaba en la plaza vecina a la casa de gobierno y al palacio municipal. La nueva batalla será por erradicar la cruz del San Cristóbal, Apu de los antiguos limeños que vieron mancillada su cumbre por el ejército conquistador que plantó sobre ella, una cruz, como símbolo de su victoria sobre el ejército de Manco Inca, permitiéndoles consolidar su dominio sobre este territorio. Esa cruz, simboliza también nuestra derrota.

La “Extirpación de idolatrías” llamado después “evangelización”, fue un proceso de “terrorismo religioso” en el que los antiguos “cristianos matamoros” se convirtieron en “mataindios” no por ganar almas para su dios, sino para apoderarse de tierras, riquezas y servicios gratuitos, que, con el argumento de su superioridad militar, impusieron una pretendida superioridad cultural para justificar su dominio sobre la población y el territorio conquistado. Un solo dato puede darnos una idea del nivel de genocidio alcanzado por el terrorismo evangelizador: Según los historiadores, la población del Tawantinsuyo al momento de la conquista se estimaba en doce millones de habitantes. Trescientos años después, según el primer censo de la república, la población indígena apenas llegaba a un millón y medio de habitantes. Es la memoria del origen de ese proceso que necesitamos recuperar y difundir, puesto que allí, podremos encontrar las raíces del racismo y la exclusión vigentes hasta hoy.

"NI CALCO NI COPIA SINO, CREACIÓN HEROICA"

Lima, 22 de febrero del 2012

Calixto Garmendia

domingo, 12 de febrero de 2012

LA GRAN TRANSFORMACION COMO PARTO DE LOS MONTES



LA GRAN TRANSFORMACION COMO PARTO DE LOS MONTES
La expectativa y apoyo concitado por la “Gran marcha nacional por el agua” abre un nuevo capítulo en la historia del movimiento popular. Va mas allá de los reclamos que una parte de la izquierda le viene haciendo al presidente Ollanta Humala, para que retorne a la propuesta original de “La gran transformación”. Mirando de manera integral la demanda de los pueblos que resisten la voracidad de las inversiones mineras que afectan directamente sus modos de vida, tenemos que reconocer que no es solo el conflicto por el proyecto Conga. Son todos los conflictos generados por las inversiones extractivistas y de infraestructura que atentan contra la existencia social de las comunidades campesinas y nativas, con el argumento de “llevar progreso, modernidad y recursos financieros para sacarlos de la pobreza”. Si miramos bien, veremos que, al igual que en nuestro país, en todos los países de nuestro continente los conflictos se repiten por los mismos motivos: Ecuador, Bolivia, Chile, Argentina, Brasil, Colombia, Venezuela, Panamá. Este evangelio de “modernidad y progreso” es justamente, el nudo de todos los conflictos. ¿A qué progreso y modernidad se refieren los inversionistas y el estado que los promueve?

Llevamos 190 años de “República independiente”: ¿Dónde están los derechos ciudadanos de los pobladores que hoy, resisten con sus luchas la “cruzada de inversiones” que siguiendo el mismo estilo de los viejos evangelizadores “extirpadores de idolatrías”, quieren traernos su “modernidad y progreso” a cambio de las riquezas de nuestro territorio? Pareciera que, los inversionistas que controlan el estado celebrerían con gusto los 490 años de conquista, que comenzó precisamente en Cajamarca.

La región andino amazónica es un territorio estratégico codiciado para la economía y la geopolítica global, por su potencial como proveedora de recursos que se vuelven mercancías para los centros manufactureros más dinámicos, ubicados fuera de nuestro continente. De allí que el capital internacional imperialista requiere de inversiones en infraestructura para reducir costos y tiempos de transporte, teniendo al Brasil como el principal inductor de este proceso de reestructuración, modernización y expansión del actual modelo capitalista de desarrollo.

Es aquí donde se hace pertinente la pregunta acerca de la propuesta de “La gran transformación” concebida como “expansión y modernización” del capitalismo en el Perú. En esta visión, las inversiones extractivistas se convierten –a través de los acuerdos tributarios-- en fuente de ingresos para el estado, permitiéndole financiar programas sociales de corte populista para someter y controlar a los "excluidos", dándole estabilidad social al sistema y consolidar la actividad exportadora al tiempo que continúa creciendo el deterioro ambiental por el impacto que dichas inversiones tienen sobre la naturaleza. Con una mirada así, la propuesta desarrollista de “La gran transformación” no llegaría a ser más que un parto de los montes.

Necesitamos mirar en otra dirección. Desde la perspectiva de los pueblos que hoy, resisten y luchan contra las inversiones extractivistas y de infraestructura, porque en sus resistencias y luchas, esbozan una alternativa de vida, no solo para ellos sino para toda la humanidad: ¿Qué nos ha dejado la minería en los últimos cien años? ¿a cuánto asciende el valor de remediación del pasivo ambiental minero de esos últimos cien años? Necesitamos preservar la naturaleza, las fuentes de agua, los modos de vida en que fundan su existencia social las comunidades nativas y campesinas. Las comunidades urbanas necesitan plantearse la reorganización de sus modos de vida ante la inminencia de la escasez de agua, alimentos y energía. No queremos un “capitalismo inclusivo”, nacional, democrático, o como quieran llamarlo, porque el resultado final va a ser siempre el mismo que ya conocemos: Desaigualda, exclusión y pobreza. Aspiramos a un nuevo ordenamiento social que puede tener como referencia, el debate sobre el Buen Vivir en los países andinos.

Alberto Acosta, quien como presidente de la Asamblea Constituyente ecuatoriana fue uno de los más activos promotores de la idea, lo entiende como una “oportunidad” y una “opción a construir”. A su juicio, el Buen Vivir no puede ser reducido al “bienestar occidental”, y requiere apoyarse en la cosmovisión de los pueblos indígenas, donde lo que podría llamarse como mejoramiento social es “una categoría en permanente construcción y reproducción”. Los bienes materiales no son los únicos determinantes, sino que hay “otros valores en juego: el conocimiento, el reconocimiento social y cultural, los códigos de conductas éticas e incluso espirituales en la relación con la sociedad y la Naturaleza, los valores humanos, la visión del futuro, entre otros”.

El intelectual aymara David Choquehuanca, actual ministro de relaciones exteriores de Bolivia, sostiene que el Vivir Bien es “recuperar la vivencia de nuestros pueblos, recuperar la Cultura de la Vida y recuperar nuestra vida en completa armonía y respeto mutuo con la madre naturaleza, con la Pachamama…”

El Buen Vivir implica un cuestionamiento sustancial a las ideas contemporáneas de desarrollo, y en especial a su unidad simbiótica con la idea de crecimiento económico y su incapacidad para resolver los problemas de la pobreza, con sus prácticas que terminan en graves impactos sociales y ambientales.

La propuesta de “El Buen Vivir” viene a ser un viento fresco que nos trae la posibilidad de encontrar otras salidas distintas y opuestas a la lógica de acumulación del capital, a quienes no queremos someternos a la idea de que el “capitalismo democrático liberal” es el “menos malo” de todos los sistemas conocidos. El filósofo comunista, Slavoj Zizek, señala que: “La lógica de acumulación capitalista, en su naturaleza actual, tiene cuatro antagonismos que limitan su reproducción indefinida: La creciente amenaza de una catástrofe ecológica; la inadecuación de la noción de “propiedad privada” a la “propiedad intelectual”; las implicaciones socio-éticas de los nuevos desarrollos tecnocientíficos (especialmente en el campo de la biogenética); y por último, pero no por ello menos importante, las nuevas formas de apartheid, los nuevos Muros, los barrios marginales”. Estos antagonismos ponen en primer plano la violencia sistemática con que el capital intenta privatizar el territorio de “lo común”, que es “la sustancia compartida de nuestro ser social”, para convertirlo en mercancía:
• Lo común de la cultura, el conocimiento, el lenguaje, la educación, la recreación, etc.
• Lo común de la naturaleza externa amenazada por la contaminación y la destrucción.
• Lo común de la naturaleza interna (herencia biogenética de la humanidad) amenazada por la nueva tecnología biogenética y su proyecto de “Hombre nuevo” (Cyborg).
La defensa de “lo común” de la humanidad es lo que pone en agenda el renacimiento de la idea comunista, entendida esta, no como una idea eterna o “fin de la historia” sino más bien, como un movimiento de resistencia a la expropiación/privatización de “lo común”. Recientemente, un historiador –Eric Hobsbawn--, se preguntaba: “El socialismo fracasó y el capitalismo está en bancarrota. ¿Qué viene ahora?”. Frente a la crisis del “capitalismo liberal democrático” y el poder ascendente del modelo asiático de “capitalismo inclusivo autoritario”, la respuesta la están dando los movimientos indígenas y los indignados de todo el mundo.

La “Gran marcha por el agua” nos enseña entonces, la necesidad de volver a empezar desde el principio, una y otra vez, sumando fuerzas que trasciendan lo inmediato y contingente. En esta perspectiva, la de El Buen Vivir, llamamos a desplegar una campaña por la “Recuperación de la memoria histórica” que nos permita acometer con éxito la batalla por el orden simbólico, descolonizando nuestra subjetividad hoy encadenada al “mito del desarrollo” dentro del cual, subyacen viejas formas de exclusión, dominación y explotación. ¿Por qué es necesario recuperar la memoria histórica? Porque no será posible construir ningún futuro sino tenemos conciencia del proceso que nos trajo hasta la colonialidad presente. Porque el enemigo que enfrentamos fundó su dominación en el terrorismo evangelizador de la “Extirpación de idolatrías”, para internalizar en nuestra conciencia la idea de su superioridad cultural. Tenemos que revertir ese proceso pues, como lo señalaba Orwell, “Quien controla el pasado controla el futuro. Quien controla el presente, controla el pasado”: 490 años después, seguimos dispuestos a reivindicar nuestra historia, vinculando hoy, lo cotidiano con lo estratégico a partir del reconocimiento del legado cultural de los pueblos andinos prehispánicos, que supieron armonizar la relación del hombre con la naturaleza, orientando nuestra acción política a defender y/o reorganizar nuestras condiciones de existencia.

Lima, 12 de febrero del 2012

Calixto Garmendia

Los mendigos pelean por Madrid
Tácitos escuadrones que disparan,
con cadencia mortal, su mansedumbre,
desde un umbral, desde sí mismos, ¡ay! desde sí mismos.
Potenciales guerreros
sin calcetines al calzar el trueno,
satánicos, numéricos,
arrastrando sus títulos de fuerza,
migaja al cinto,
fusil doble calibre: sangre y sangre.
¡El poeta saluda al sufrimiento armado!
César Vallejo

domingo, 15 de enero de 2012

Perú: Pequeños riachuelos hacen el gran río de vida


Perú: Pequeños riachuelos hacen el gran río de vida



Por Marco Arana Zegarra*
15 de enero, 2012.- Desde la mañana del viernes 09 de noviembre en que, junto al pueblo movilizado de Cajamarca convocamos a la realización de la Gran Marcha Nacional del Agua, muchas organizaciones sociales, frentes defensa, colectivos ciudadanos, estudiantes universitarios, artistas, gremios y partidos democráticos y progresistas, a la manera de pequeños riachuelos, se han ido sumando y adhiriendo a la Marcha para defender el derecho al agua.
A lo largo y ancho del país se ha iniciado la elaboración y difusión de afiches, cantos, dibujos; se organizan reuniones; vigilias y jornadas de oración en iglesias evangélicas y católicas; se escriben artículos; se hacen murales; movilizaciones; eventos culturales; circulan cientos de comunicaciones electrónicas que cada vez logran más adhesiones; se realizan interesantes comunicaciones y aportes a través de las redes sociales; se difunden online fotografías artísticas y testimoniales y creativos videoclips que ilustran sobre la lucha de los pueblos andinos por el agua.
Todas son iniciativas ciudadanas que están brotando en pleno respaldo a la noble lucha del pueblo de Cajamarca que se defiende de la agresión ecocida del Minas Conga afirmando que el agua es un derecho humano irrenunciable.
Recientemente en Lima, hemos tenido una reunión de más de 70 delegados de diversas regiones, gremios, y colectivos ciudadanos del país. El espíritu fue de fraternidad, de solidaridad, de compromiso con la defensa del derecho al agua en el contexto del cambio climático que vuelve más vulnerables a los más pobres.
Los acuerdos que se tomaron estuvieron marcados por la generosidad de quienes se juntan para respaldar la causa del movimiento social que reclama su derecho a ser consultado, a que se le respete y escuche en las decisiones sobre su modelo de desarrollo, su participación socialmente justa en el crecimiento económico, la prohibición de la minería en cabeceras de cuencas y de la minería de cianuro y mercurio que está causando tantos daños a la tierra y el agua y, además, tanto sufrimiento a quienes las defienden puesto que están siendo difamados, perseguidos, denunciados, reprimidos, encarcelados, heridos y en algunos casos hasta asesinados como ha ocurrido en Piura, Cajamarca y el Valle de Tambo.
La Marcha del Agua partirá de las lagunas de Cajamarca el día 1ro. de febrero y llegará al Lima el jueves 09 de febrero y el día sábado 11 culminará en Lima con la instalación del Foro Nacional de Justicia Hídrica, en el cual se debatirá pública y programáticamente la problemática del agua y las propuestas de leyes y políticas que se impulsarán en adelante.
Desde los sectores excluyentes, racistas y corruptos del país van a hacer todo lo posible para desacreditar el carácter de la Marcha del Agua buscando generar confusión y zozobra para que la Gran Lima siga en su somnolencia y no se solidarice con los pueblos que marchan.
No dejemos que los fabricantes del temor y el miedo paralicen la solidaridad en Lima! La Marcha tiene un carácter plenamente pacífico, amplio, democrático y hasta festivo.
Ninguna de las organizaciones y ciudadanos que la estamos convocando viene con suspicacias o intereses ocultos, sino que viene con su esperanza de cambio, viene a aportar y trabajar, convocando a cada vez más ciudadanos y ciudadanas, promoviendo, tipo minka, que los múltiples saberes y capacidades de los pueblos de la amazonía, sierra y costa se encuentren y den la mano para construir una conciencia y una actitud política nuevas: en las que la defensa de la dignidad humana, el respeto de los derechos ambientales y de todos los seres vivos que somos acogidos por la Pachamama nos sintamos comprometidos activa e irrenunciablemente, sabiendo que ya no podemos permitirnos, en el Perú, el lujo de no vivir defendiendo el agua y la tierra y de espaldas a su acaparamiento, destrucción o contaminación como ha venido ocurriendo.
Los que participaremos en la Marcha seremos vigilantes para que ésta no sea infiltrada por quienes promueven la injustica, el abuso, la corrupción, sea desde la empresas, grupos políticos violentistas, o aún desde una ciudadanía legítimamente indignada que por la grave situación a la que ha sido llevada se ha cansado de esperar, es a estos últimos a los que los caminantes queremos devolverles la esperanza.
Sabemos bien que una expresión ciudadana de defensa de la vida, como la Marcha del Agua, no puede, en modo alguno, justificar el uso de la violencia por lo que desde ya rechazamos que en algunos de los grandes medios de comunicación de la capital se difundan falsas interpretaciones y calumnias que tienen objetivos políticos bien planificados: deslegitimar, desacreditar, para seguir permitiendo que continúen los abusos contra los pueblos más pobres y la destrucción de la Madre Tierra y el agua.
Frente a los que denigran a los pueblos que defienden el derecho al agua afirmamos que los organizadores y convocadores de la Marcha tenemos valores democráticos compartidos con inmensa mayoría de peruanos y peruanas: la defensa irrestricta de los derechos humanos, los derechos territoriales de los pueblos indígenas y las comunidades campesinas, la necesidad de descentralizar y fortalecer el poder de los municipios, la necesidad de una conciencia ecologista más amplia, la lucha contra la discriminación, el racismo y toda forma de exclusión social, el respeto de la diversidad cultural, artística, sexual, étnica; la lucha contra la corrupción, el respeto por la libertad de culto en un estado laico, valores todos ellos que están contribuyendo a enriquecer y profundizar la democracia.
Dado que necesitamos coordinar acciones, fomentar el surgimiento de más voluntades que, junto a la creatividad y espontaneidad que se ha ido sumando, para que la Marcha pueda tener éxito, los convocamos para tomar contacto, difundir, apoyar de múltiples formas, participar activamente con sus organizaciones y familiares y amigos para que puedan sumarse a esta iniciativa ciudadana en solidaridad con la lucha del pueblo de Cajamarca. Como hay mucha tarea prevista, entonces que sea también mucha la generosidad, la disponibilidad, la confianza, la amistad comprometidas en la respuesta.
Nuestra marcha no es una de sacrificio, es más bien una de alegría, de esperanzas plenas, junto a todos aquellos que saben que solo poniéndonos a andar en compañía haremos el camino para un país mejor de los que vendrán después. Por ello, inscribimos la Marcha en el espíritu de la construcción de un nuevo país, desafiando el pesimismo de quienes creen que todo está perdido.
Los caminantes de la Marcha sabemos que lo queda por ganar es mucho más y no podrá ser frenado por la codicia, el egoísmo, la indiferencia y menos por quienes tradicionalmente han detentado el poder y que desde la economía y la política y continúan hoy manipulando los grandes medios de comunicación solo para defender los intereses de pequeños grupos de poder.
Un país más justo, fraterno y solidario se ha puesto en marcha, la defensa del agua y la Pachamama los convoca, los inspira, los une. Bienvenidos a la GRAN MARCHA NACIONAL DEL AGUA, sean cada uno y una de Uds. parte de los pequeños manantiales y riachuelos que alimenten el gran río que nos da la vida y nos devuelve la esperanza.

Marco Arana Zegarra
Coordinador Nacional de la Marcha

domingo, 18 de diciembre de 2011

EXTRACTIVISMO Y ALTERNATIVAS DE/AL DESARROLLO



EXTRACTIVISMO Y ALTERNATIVAS DE/AL DESARROLLO


Nuestra cultura agrícola
El Tawantinsuyo no fue más que la última etapa de una larga, milenaria y fructífera historia de cultura agrícola. Fuimos uno de los 8 centros mundiales de domesticación de plantas silvestres en plantas útiles, fundamentalmente alimenticias. Esto no fue casual, ni porque nuestros antepasados hayan sido más inteligentes que otros.
De las 104 zonas de vida del planeta, en nuestro territorio tenemos 84, solo nos faltan las zonas polares.
Compartimos la selva tropical más grande del mundo. Nuestro territorio está atravesado por la Cordillera Andina, la que para mayor fortuna nuestra está en dirección norte-sur y no este-oeste, lo que hace que el clima a 1,500 metros de altura cerca al ecuador sea más cálido que a la misma altura en el sur.
En la parte oriental de la cordillera llueve mucho, mientras la parte occidental es árida.
La costa árida contribuye con más microclimas.
Nuestro océano está en el trópico, sin embargo hay una corriente fría que viene de la región polar, lo que además de producir el movimiento horizontal del agua provoca un movimiento vertical, pues el agua caliente de abajo tiende a subir. Esto provoca gran circulación del fitoplankton y zooplankton (plantas y animales microscópicos) que alimentan a una nutrida variedad de peces.
Nuestros antepasados descubrieron y utilizaron el mejor fertilizante del mundo: el guano (del quechua wano) de isla, excremento de aves marinas acumulado en las islas.
Viviendo en esta geografía privilegiada no tenía nada de extraño que nuestras culturas fueran fundamentalmente agrícolas y también pescadoras.
Domesticaron 182 especies vegetales, entre ellas 3,000 variedades de papa.
La tierra no tenía dueños, era la gente la que pertenecía a la tierra.
Había planificación de la agricultura a nivel tawantinsuyano, se señalaba en qué terrenos debía cultivarse cada especie y cada variedad. Cuando había buen terreno y faltaba gente, se la enviaba de otros lugares. Se construyeron terrazas para cultivar en las laderas y evitar la erosión. En el altiplano se construyó “waru-warus”, que eran terrazas alternadas con zanjas; cuando llovía mucho las terrazas no sufrían inundación, cuando llovía poco se usaba el agua depositada en las zanjas, además, el calor del sol acumulado por el agua durante el día, al emanar en la noche, contrarrestaba el frío de la helada.
Se construían largos canales en zigzag, para evitar la erosión.
Las comunidades de media altura enviaban rotativamente parte de su población a las alturas a criar alpacas y a la ceja de selva a cultivar coca.
Herencia arqueológica de nuestra cultura agrícola.- Todavía quedan en Moray, Cusco, los restos de un campo experimental agrícola. Quedan en Raqchi, Cusco, restos de abundantes almacenes para los años de escasez. Quedan en Cusco y Cajamarca, restos del culto al agua.

Invasión europea
Cuando vinieron los españoles arrasaron nuestra cultura agrícola: Destrozaron canales, andenes y waru-warus.
Calificaron de malditos a los alimentos de debajo de la tierra (papas, ocas, años, maca, yacón) por estar cerca del demonio. La más maldita fue la papa, pues el demonio había hecho que llevara el nombre del Santo Padre (Papa), por eso cambiaron el nombre al tubérculo que en España llaman patata, con cuya denominación ha pasado al inglés y otros idiomas. Años después, cuando los europeos tuvieron que recurrir a la papa para salvar a Europa de la hambruna, la reina de Inglaterra tuvo que ir al baile con una flor de papa en la solapa.
La coca fue maldita porque era adorada por los nativos, lo mismo pasó con la kiwicha acá y en México (amaranto).
La principal actividad pasó a ser la minería, para enviar oro y plata a España. De entonces data lo de “Perú – país minero”.
La agricultura fue necesaria para mantener a la minería. La tierra pasó a tener dueños. Se implantó el latifundio, los españoles se hicieron dueños de grandes extensiones, pero la población nativa era quien tenía que trabajar como siervos, en las encomiendas y repartimientos.

“Independencia”
Luego de la llamada “Revolución de la independencia” continuó la servidumbre de tipo feudal, los latifundios republicanos pasaron a llamarse haciendas. Este sistema comenzó a derrumbarse ya en el año de 1962 con el levantamiento del campesinado indígena de La Convención que liquidó los latifundios, luego, ante la extensión de la rebelión indígena, los militares tomaron el poder con Velasco Alvarado y extendieron la liquidación del latifundio a todo el país a partir 1969.
Con la “Revolución de la Independencia” el Perú no dejó de ser colonia, tuvo himno nacional, bandera y escudo, pero pasó a ser colonia inglesa. El guano de isla descubierto y utilizado por nuestros antepasados fue saqueado por los consignatarios para fertilizar los suelos de Inglaterra, por disposición de Ramón Castilla. Tanto saquearon que con el poco dinero que dejaban al gobierno, Castilla pudo hacer muchas obras, es calificado como “El mejor presidente”, por haber dispuesto que el guano no fertilizara los suelos del Perú sino de Inglaterra.
En la época del caucho, desde 1879, hubo depredación de la Amazonía y esclavización de los nativos. El Perú continuó produciendo lo que nuestros amos de turno necesitaban, no lo que necesitaba la población peruana.
Luego vino una época agrícola, pero no para el consumo peruano, sino para nuestros amos: Azúcar y algodón, junto con el caucho, el petróleo y la minería.
Con el debilitamiento del imperialismo inglés por las dos guerras mundiales pasamos a ser colonia de Estados Unidos y ahora lo somos de las empresas transnacionales. Seguimos produciendo lo que nuestros amos necesitan.
Pero como el nombre de país colonial o país neocolonial es muy feo, el 20 de enero de 1949 el presidente norteamericano Truman nos puso el nombre de país “subdesarrollado”. Los países imperialistas del norte son los “países desarrollados”, nosotros tenemos que correr para ser igual que ellos, para alcanzar ese “desarrollo”, pero corremos y corremos y nunca les alcanzamos, por eso, para desacomplejarnos ahora nos llaman “países en desarrollo”. Esas nuevas denominaciones no cambian nuestra situación, continuamos produciendo lo que nuestros amos de turno necesitan, depredando nuestra naturaleza y sumidos en la miseria. Continuamos siendo colonia.

Ahora
Como parte del impetuoso avance del capitalismo depredador en el mundo, nuestro territorio y nuestra población son notables víctimas:
El principal ataque son las minas a cielo abierto, que con explosivos derrumban montañas para extraer metales usando cianuro y otras sustancias químicas venenosas, envenenan el agua matando personas, animales y vegetales. Son mucho más destructoras del medio ambiente que las antiguas minas de socavón.
En Costa Rica y 5 provincias argentinas están prohibidas por ley las minas a cielo abierto. Europa acaba de prohibir el uso del cianuro. En el Perú son práctica diaria impune las minas a cielo abierto y el uso del cianuro.
Al robar el agua de los pequeños campesinos mata la pequeña agricultura que nos alimenta en forma sana y expulsa a las poblaciones a los márgenes de las ciudades aumentando la miseria urbana.
Otro ataque es la agroindustria y en general la industria alimentaria.
Usan el monocultivo, que es cultivar la misma especie en grandes extensiones año tras año, esta práctica antinatural es enemiga de la naturaleza.
Usan agroquímicos en abundancia: fertilizantes, insecticidas, herbicidas. Este es otro ataque a la naturaleza, mata el suelo, envenena los productos, al matar los insectos mata las aves.
Usa transgénicos y químicos como colorantes y conservantes que son nocivos a la salud.
Hay una hormona que hace que la vaca produzca más leche, esa leche produce cáncer, pero eso no interesa, lo único que importa es que le da más dinero al empresario.
Las hidroeléctricas para la minería también roban agua a la pequeña agricultura.
Las grandes vías de comunicación, como la carretera interoceánica construida para dar salida al Océano Pacífico a las empresas transnacionales con base en Brasil, sirven para depredar grandes extensiones de selva amazónica para el saqueo de madera y la implantación del monocultivo de agrocombustibles para alimentar a los carros y para ganadería.
En estas y otras formas el gran capital transnacional ataca fuerte y velozmente a la naturaleza peruana mientras hunde en la miseria a nuestra población.
La liquidación del pequeño campesino al robarle el agua que usa para el cultivo, también es un ataque a la población urbana, pues al no contar con los alimentos sanos con que la provee la pequeña agricultura campesina, ha de verse obligada a alimentarse con los transgénicos y químicos producidos por la moderna industria alimentaria en manos de grandes capitales.
Hay bellas palabras que nos trae Ollanta: “Inclusión social”. ¿Dónde nos van a incluir? ¿Vamos a ser socios de Newmont? Por supuesto que no, nuestros amos nos roban el agua, depredan nuestro suelo, se llevan millones, dejan algo a sus sirvientes, las autoridades peruanas y a nosotros nos llegan limosnas.
Dicen que la minería nos va a dar trabajo; es falso, por cada puesto de trabajo en la minería hay 48 puestos de trabajo en la actividad agropecuaria.
La promesa que sí ha cumplido Ollanta es la del “Gran Cambio”. El cambio del Ollanta candidato que prometió a los cajamarquinos defender el agua contra el oro al Ollanta presidente que defiende el oro contra el agua.
El TLC con Estados Unidos nos perjudica en ambos sentidos:
Facilita el ingreso de trigo transgénico yanqui que llena el mercado peruano con harina blanca Alicorp, que ya no tiene la vitamina b que se encuentra en la cubierta morena del trigo. Las grandes empresas norteamericanas productoras de trigo son premiadas con subsidios por producir y exportar. Como el pequeño productor peruano de trigo no recibe ningún subsidio es aplastado por la competencia de las grandes compañías norteamericanas. Pero no es sólo él, también los productores de otras harinas, pues nuestra población pobre ya no compra los alimentos por su valor nutritivo ni por su sabor, sino por su precio. Una base fundamental de su alimentación han pasado a ser los fideos elaborados con harina blanca transgénica Alicorp. Gracias al TLC ha bajado el nivel de nutrición de nuestro pueblo.
Dicen que el TLC también favorece a la exportación peruana. Sucede que la exportación “peruana” también está en manos de grandes compañías transnacionales. Cultivan espárragos y alcachofas para Estados Unidos.
Ambas plantas absorben mucha agua que roban de los productos con que nos alimentamos los peruanos en beneficio de la exportación. Además la sociedad de exportadores ADEX ha pedido que se mantenga la legislación especial que hay contra los trabajadores agrícolas que se encuentran mucho más oprimidos que los trabajadores urbanos, en beneficio de los grandes capitalistas de las grandes empresas transnacionales dueños de la industria alimentaria.
Los diferentes gobiernos: Fujimori, Toledo, García, Humala, no son más que sirvientes de las grandes empresas transnacionales que son las actuales dueñas del Perú.
Esa es nuestra actual situación de país colonial.
El Poder Ejecutivo (incluidos la policía y las Fuerzas Armadas), la gran mayoría del Poder Legislativo, el Poder Judicial, los grandes medios de prensa, tienen como tarea principal el mantenimiento de esta situación colonial.

Volver a nuestras raíces
¿Vamos a seguir corriendo como “subdesarrollados” para alcanzara a los “desarrollados”?
Ayer recibimos esta noticia del gran país “desarrollado”, Estados Unidos:
“Casi la mitad de los estadounidenses viven en la pobreza o con bajos ingresos”
“Nuevas cifras muestran que el hambre, la pobreza y el declive económico aumentan a niveles récord en Estados Unidos. La Oficina del Censo informa que casi la mitad de los estadounidenses se encuentra bajo la línea de pobreza o en la categoría de "bajos ingresos". La cifra de habitantes con bajos ingresos es de 97.3 millones de personas, junto a 49.1 millones de personas bajo la línea de pobreza, lo que hace un total de 146.4 millones de personas. La cifra marca un aumento de cuatro millones con respecto al año 2009.”
Lo que tenemos que hacer es defender nuestra naturaleza y hacer que el Perú sea gobernado por todos los peruanos, no por los sirvientes que le mueven la cola al gran capital transnacional.
Y para eso lo mejor es volver a nuestras raíces.

Agricultura
En nuestras raíces está la economía que tenga como objetivo cubrir las necesidades de nuestra población, fundamentalmente que todos tengamos las posibilidades de ingerir la comida sana suficiente y de beber agua pura. Esa debe ser nuestra primera meta económica junto con asegurar la vivienda digna para todos los habitantes del país. Naturalmente que para lograr eso tenemos que expulsar a las empresas que depredan febrilmente nuestra naturaleza.
Por lo tanto la base de nuestro desarrollo (en el verdadero sentido de esta palabra), debe ser la agricultura, campo en el cual nuestros antepasados avanzaron tanto.
Naturalmente no tenemos que quedarnos donde ellos llegaron, tenemos que continuar avanzando. Los genetistas indígenas nos dan el ejemplo, pues han creado muchas variedades de habas (que no son peruanas sino originarias de la cuenca mediterránea o del Asia central). Hay una corriente de agrónomos que nadando contra la corriente continúa trabajando para mejorar nuestros cultivos no en función de la ganancia sino del consumo.
No debemos maravillarnos ante la palabra “exportación”, primero preocupémonos de cubrir nuestras necesidades.
En segundo lugar pensaremos en la exportación. Para eso tenemos maravillas: Nuestros productos nativos tienen gran aceptación en Europa: La quinua de diferentes colores, la quiwicha que es alimento de astronautas que requieren de muchos nutrientes en poco volumen, la qañiwa, la maca, el aceite de sacha inches que ha ganado en concursos en París al aceite de oliva, pues contiene grasas omega 3, 6, 9.
La gran biodiversidad de la Amazonía tiene infinidad de medicinas sanas que proveer al mundo, la quinina que salvó la vida al futuro Rey Sol de Francia y la uña de gato son sólo dos ejemplos.
No tenemos que correr detrás del “desarrollo” de potencias imperialistas que hoy están en crisis, busquemos nuestro propio DESARROLLO.
Además atenderemos el turismo, por supuesto no manejado como ahora, que está al servicio de grandes compañías turísticas, de transporte, de hoteles, etc., sino manejado por los de abajo.
La industria y otras actividades, cuidando de no dañar el medio ambiente, pensando siempre en las generaciones futuras.
Actualmente, como un paso adelante y a la vez defensivo, debemos procurar que las comunidades y municipios elaboren planes de desarrollo agropecuario. Cuando venga la mina la mostraremos como agresión al plan de desarrollo.

Ayllu
En cuanto a la organización social, al gobierno, tampoco tenemos que andar a la cola de las “democracias occidentales”, que como ha sido denunciado por los propios habitantes de Nueva York: “Son el gobierno del 1% contra el 99% de la humanidad”.
Como dijimos arriba: El Poder Ejecutivo (incluidos la policía y las Fuerzas Armadas), la gran mayoría del Poder Legislativo, el Poder Judicial, los grandes medios de prensa, tienen como tarea principal el mantenimiento de esta situación colonial.
Las instituciones que tienen como tarea el mantenimiento de nuestra situación colonial no pueden servirnos para liberar el país. Esto no quiere decir que ahora no debamos aprovechar que hay gente de nuestro lado en el aparato colonial: en el parlamento, en los gobiernos regionales y los municipios.
En esto también debemos volver a nuestras raíces, y en ellas encontramos el ayllu, palabra que en quechua y en aymara es la denominación de la comunidad democrática indígena en la que el dirigente no gana sueldo, pues su función no es servirse del cargo en beneficio propio, sino usar el cargo al servicio de la comunidad.
Es cierto que en el mar de corrupción que inunda el país hay algunos dirigentes corruptos, pero en general el ayllu es una organización política democrática.
Se dirá que está bien para una comunidad pequeña, pero que no es funcional para grandes territorios.
Hoy día existen comunidades de comunidades indígenas democráticas en el Cauca y otros lugares de Colombia y en las islas Kuna de Panamá, en ambos países tuvo que reconocerlas la constitución. Además también existe en un lugar de Chiapas, México. Ahí no está reconocido por la constitución, el Estado no da ni un centavo para educación ni salud, pero están protegidas por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional
quien las protege del acoso del “mal gobierno”.
Se dirá que está bien para las poblaciones indígenas pero no para el ambiente urbano. Sin embargo en varias fábricas recuperadas por sus trabajadores en Argentina tenemos el ejemplo de gestión democrática, horizontal, donde los nuevos obreros tienen los mismos derechos que los antiguos.
Ninguno de los casos mencionados es el de un gobierno nacional, sin embargo son sólidos cimientos de democracia horizontal que también hemos visto en el movimiento urbano de España “15 M” y en “Ocupa Wall Street” en Nueva York.
En el Perú, además de las comunidades indígenas tenemos el ejemplo de los Frentes de Defensa, muchos de los cuales están jugando un activo rol en defensa del agua.
Precisamente la guerra por el agua contra el oro en Cajamarca está dirigida por esos frentes, que son organizaciones democráticas que luchan defendiendo el derecho fundamental de la población cajamarquina sin que sus dirigentes ganen un solo centavo. Compárese esta actitud con la de los parlamentarios de Gana Perú que ganan buenos sueldos, y que yo sepa, ninguno de ellos protestó cuando el vocero de su bancada dijo que estaba de acuerdo con el decreto de emergencia en provincias de Cajamarca.
Así, paulatinamente, vamos forjando el Poder Popular desde abajo, a través de organismos propios que no tienen nada que ver con los organismos del estado colonial servil. No sabemos qué nuevas formas adoptará, lo que buscamos es que destroce el actual aparato del estado colonial que actualmente nos gobierna.

El proyecto Conga
Cuatro lagunas en la cabecera de cuenca. De debajo de dos de ellas la empresa extraerá oro. Las otras dos las usará como depósitos de desechos. Para compensar fabricará enormes tinas que según ella proveerán de más agua que la actual. Los cajamarquinos no creen el cuento.
El impulso oficial del proyecto Conga no fue dirigido sólo contra Cajamarca, el gobierno lo lanzó como un ataque a los defensores del agua y de la naturaleza en general de todo el país. Aplastando la resistencia a Conga nadie más osaría luchar en defensa del agua.
La traición de Ollanta no es su política extractivista, pues ésta había sido manifestada en su campaña electoral. La traición es a la campaña electoral en defensa del agua realizada en Cajamarca.
El envío de tropa y policía a Cajamarca para reprimir el paro, el “Conga va sí o sí”, la interrupción de las conversaciones en Cajamarca, la declaración de estado de emergencia, el bloqueo de la cuenta bancaria de la región, la detención de dirigentes, el cacareo de la prensa defensora del sistema colonial, el cambio de gabinete, etc., no fueron dirigidos sólo a aplastar la resistencia de Cajamarca, fueron dirigidos contra todos los pueblos afectados por el robo del agua agrícola y de consumo humano por la minería a cielo abierto, por la agroindustria, por las hidroeléctricas, etc.
Por lo tanto la valiente resistencia del pueblo cajamarquino ha defendido el agua de todo el país.
No sólo los cajamarquinos entendieron eso, la organización de defensa contra la minería Macrosur denunció la traición de Ollanta y el Frente de Defensa de Espinar, Cusco, amenazado del robo del agua del pequeño campesino por la agroindustria, hizo lo mismo. Hubo gritos de “¡Agua sí Mina no!” en el Congreso de la CCP donde los ollantistas de izquierda llevaron a su líder.
La organización amazónica AIDESEP, en su congreso, ha declarado: “¡El gobierno de Ollanta Humala, traiciona el voto de los pueblos por el cambio y la Gran Transformación y se pone al servicio de las transnacionales y militariza el país!”
Se realizaron manifestaciones urbanas en Lima y Arequipa.
Hubo muchas manifestaciones de solidaridad del exterior (La República sólo publicó el comunicado de los académicos norteamericanos).
El grupo de hacker Anonymous atacó la página web del Ministerio de Energía y Minas.
Se hizo una manifestación frente a la embajada peruana en Montevideo.
Todo esto provocó el retroceso del gobierno, levantó el estado de sitio y el congelamiento de los fondos de la región.
Pero la lucha continúa. El ollantismo de izquierda pretende desviar el debate hacia otros temas o plantear otros objetivos, como un nuevo estudio de impacto ambiental.
Nosotros debemos concentrarnos en la exigencia de Cajamarca: CONGA NO VA, no es un planteamiento “extremista” como lo llaman, es lo mínimo que puede pedir Cajamarca antigua víctima de la minería.
Hay diversas luchas en el Perú actual, entendemos que hay que atender todas, pero, sin ninguna duda del triunfo o derrota de Cajamarca dependerá mucho de las luchas futuras.
Comprendiendo esto debemos tejer y afianzar lazos para la continuación de la lucha por el agua y la vida de Cajamarca.

¡Viva la Marcha Nacional por el Agua y por la Vida!

Hugo Blanco


17 de diciembre de 2011







domingo, 27 de noviembre de 2011

LA BATALLA POR CONGA



POR EL AGUA y POR LA VIDA

¡¡¡NO A LA MINA!!!



LA BATALLA POR CONGA


Fue justo un 16 de noviembre, cuando el señor presidente declaró: “El gobierno no acepta ultimátum de nadie” refiriéndose a las protestas de los pueblos de Cajamarca en contra del proyecto minero Conga. Los ecos de lo ocurrido en aquella infausta tarde del 16 de noviembre de 1532 en Cajamarca, siguen retumbando en nuestras conciencias como el rayo que no cesa, recordándonos que allí empezó a torcerse nuestra historia. El oro, cuyo uso ritual en el mundo andino no conocía su forma mercancía, fue objeto de saqueo para llenar los cuartos del rescate exigido por los conquistadores cristianos. Hoy, 479 años después, el oro vuelve a ser el objeto del deseo por el cual, a los conquistadores de hoy no les ha temblado la mano para despojar de territorios, agua y otros recursos indispensables para su sobrevivencia a los pobladores de la región Cajamarca.




La disyuntiva planteada entre el oro y el agua no deja lugar para veleidades de orden técnico que a fin de cuentas, solo sirven para justificar la supuesta necesidad de las inversiones mineras. El problema no reside en la viabilidad técnica o no del proyecto aurífero. El problema es el desconocimiento por parte del estado, de la demanda de la población que exige respeto para sus fuentes de vida. El problema es la convalidación del despojo de territorios comunales avalado por el estado a favor de los inversionistas extranjeros. ¿Qué va a quedar en Cajamarca, después de que se acabe de explotar el oro?




Esta disyuntiva – oro o agua-- expresa en términos concretos la contradicción fundamental de nuestro tiempo: La continuidad de la acumulación capitalista o La Vida. Y sirve al mismo tiempo, para mostrarnos las posibles vías para salirnos de este modo de vida occidental, capitalista y patriarcal, que se muestra incapaz de atender las expectativas de vida de la inmensa mayoría de la población del planeta. Uno de esos caminos de salida o éxodo, es el de la reconciliación del hombre con la naturaleza, que nos exige un nuevo modo de construir conocimiento y de acceder a él; lo que significa poner la ciencia y la técnica al servicio del desarrollo humano integral, subordinando la economía a dicho fin y no al revés, como ocurre hasta hoy. Otro de los posibles caminos de salida o éxodo, es el de recuperar nuestra memoria histórica, para restablecer la continuidad de nuestro destino, que este período de modernidad colonial encerró en un largo paréntesis de dominación y explotación basados en el racismo y la exclusión, que hasta hoy persiste. Son las resistencias al despojo de territorios; la defensa del agua, del bosque, de la biodiversidad; y en general, la defensa de la vida, los elementos que van configurando una alternativa descolonizadora que se da la mano con la gestación de nuevas formas –todavía dispersas-- de economía solidaria que integre a los excluidos del mercado realmente existente, constituyendo con ellos una nueva esfera pública, democrática, ajena al estado controlado por las fuerzas del capital.





La ciencia y la tecnología al servicio del capital podrán encontrar soluciones al cambio climático y al agotamiento de combustibles, pero no podrán sustituir la naturaleza destruida y contaminada. La civilización que emerja después de este largo período de transición, tendrá que ser necesariamente sostenible, de alcance universal, personalizada, planificada y de consumo racionado, como única forma de evitar la desaparición de la especie. Para ello solo hay dos alternativas:








  • El corporativismo fascista que auspicia el nuevo orden mundial, que busca controlar todos los recursos del planeta, instaurando un gobierno tecnocrático al servicio de las corporaciones capitalistas, eliminando a una porción significativa de la población mundial mediante el uso de la fuerza militar;




  • El Socialismo democrático, que busca la reconciliación del hombre con la naturaleza, con sus semejantes y consigo mismo.




Nuestra lucha es POR LA VIDA!!!
No a la militarización!!! No a la destrucción de la naturaleza!!!




Lima, 27 de noviembre del 2011




Calixto Garmendia